Seguramente has oído hablar del cumplimiento malintencionado, un suceso en el que la gente se toma las normas dadas de la forma más directa, y acaban cumpliendo la petición de forma demasiado literal. Anteriormente hicimos una curiosa lista sobre estos divertidos casos que puedes consultar aquí. Pero esta vez, vamos a darle un tratamiento culinario al cumplimiento malintencionado, y vamos a ver lo que ocurre cuando el objeto de la petición es tu pedido de comida. Toma gente hambrienta, chefs ingeniosos y una divertidísima falta de comunicación y mézclalo todo, y aquí tienes, acabas de encontrarte con un delicioso cumplimiento.
Cuando termines de leer esta recopilación de juegos de palabras, asegúrate de ver la primera parte aquí, y danos un toque en los comentarios si alguna vez te han servido algo así.