#1 Soy un veterinario especializado en caballos y este adorable pequeñín se durmió a mis pies mientras hablaba con su familia

Para saber más cómo es dedicarse por completo a los animales y convertirse en veterinario, Bored Panda se comunicó con Ivan Zak, médico veterinario y CEO de Veterinary Integration Solutions. Ivan ejerció la medicina veterinaria durante 12 años hasta que experimentó un severo agotamiento. Esto lo llevó a explorar los factores psicológicos que causan el agotamiento y las diversas metodologías empresariales que las organizaciones veterinarias podrían aplicar para poder contrarrestarlo. Al investigar sobre el tema, Ivan obtuvo una Maestría en Administración de Negocios especializada en Gestión Sanitaria Internacional.
Al día de hoy, Ivan lidera Veterinary Integration Solutions (VIS), una consultora de negocios que ayuda a los grupos veterinarios a implementar un marco operativo para la integración sustentable de sus prácticas que, en última instancia, le permite al equipo sanitario poder vivir de su pasión.
“Cuando eres veterinario, ningún día es igual al anterior”, respondió Ivan cuando se le preguntó cómo es realmente ser veterinario. Resulta ser que nada es perfecto y existen una gran cantidad de desafíos propios de la profesión. “Hay mucho estrés, incertidumbre y largas horas de trabajo. Uno de los desafíos más frustrantes y menos evidentes es aceptar que no todos los dueños son capaces (o están dispuestos) a hacer lo que sea por sus mascotas”.
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Además: “Los cuidados veterinarios pueden llegar a ser increíblemente costosos si no cuentas con un seguro para mascotas. Los veterinarios a menudo se encuentran ante un dilema moral cuando el presupuesto de los clientes no les permite hacer lo que es mejor para los animales”, dijo y agregó que este es, probablemente, uno de los aspectos más difíciles de la profesión.
“La parte más gratificante y que compensa por todo lo demás es poner en práctica todas tus habilidades y experiencia para así llegar al fondo del problema y diagnosticar al paciente. El animal no puede decirte dónde le duele así que lograr establecer una conexión y ser capaz de ayudarlos es una de las partes más satisfactorias de ser veterinario”.
Para aquellos que estén considerando convertirse en veterinarios, Ivan quiere recordarles que “es un camino muy largo y lleno de desafíos plagado de etapas que hay que superar: una licenciatura, el ingreso a la facultad de veterinaria, la graduación y tal vez, una certificación de especialidad. Estos son objetivos que te ayudarán a mantenerte enfocado, así que no pierdas el norte una vez que obtengas tu licencia y comiences a trabajar”.
Por otro lado, sugiere fijarse metas, escribirlas y revisarlas con regularidad. “Si no te pones nuevas metas, la motivación y la pasión con las que te adentraste en esta profesión pronto desaparecerán entre la rutina”, explicó.
Otro consejo de Ivan es “desarrollar las habilidades interpersonales: comunicación, resolución de problemas, positividad. El día a día de un veterinario puede llegar a ser muy estresante y realmente necesitarás de mucha destreza a la hora de tratar con clientes frustrados. La mayoría de los veterinarios eligen esta profesión porque quieren ayudar a los animales, pero poder comunicarte con los padres de la mascota también es una gran parte de este trabajo”.
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El CEO de Vis también advirtió que las facultades de veterinaria son muy demandantes, lo cual significa que “a menudo no dejan espacio para tener vida personal. Aunque esto es algo que necesitas atravesar, no acarrees este tipo de mentalidad a tu vida laboral porque eso no será más que un viaje de ida hacia el agotamiento”. Por esta misma razón: “Debes aprender a poner tus propios límites personales y saber decir no. Aprende a cuidar de ti mismo y de tu bienestar emocional”, agregó.
Resulta ser que, el agotamiento es algo a lo que Ivan se refiere como “enfermedad crónica del profesional veterinario”. Explicó: “Las facultades de veterinaria hacen un trabajo excelente al enseñarte sobre medicina, pero tienden a pasar por alto la preparación para tener una conciencia plena así como también cursos sobre el cuidado personal, la automotivación y el balance de la vida personal y laboral”.
Esta falta de balance es la razón principal por la que muchos practicantes consideran abandonar la profesión, según Ivan. “Así que, evita aquellas instituciones que no comprendan la importancia del equilibrio entre la vida personal y laboral y que, además, generen una situación laboral irracional”, concluyó.
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También conversamos con Jean Joaquim, un veterinario brasileño de 45 años con un extenso registro familiar de veterinarios. “Creo que ser veterinario es algo que ya estaba en mi sangre”, comentó. Después de cofundar el Instituto Bioethicus Institute, el cual recibió un gran reconocimiento a nivel internacional, Jean ahora se especializa en rehabilitación y medicina complementaria. “Lidiamos con situaciones complicadas tanto para el dueño como para los animales ya que la mayoría de ellos tiene una discapacidad. Esto me llevó a crear relaciones muy estrechas con los dueños”, explicó.
Cuando se le preguntó cuáles fueron los desafíos con los que tuvo que lidiar siendo veterinario, Jean respondió: “enfrentar la muerte y aquellos casos donde las enfermedades son tan graves que los animales sucumben a pesar de todos los esfuerzos y tratamientos realizados”. “A veces la presión de parte de los dueños a causa de los procedimientos de seguridad es algo muy difícil con lo que debemos lidiar”, agregó y señaló que los riesgos son una parte inherente de cualquier tratamiento médico.
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Por otro lado, Jean dijo que es altamente gratificante ver a sus pacientes peludos vencer una enfermedad, ser capaces de volver a caminar y vivir de forma saludable otra vez. A veces “ni siquiera el dueño se da cuenta de lo duro que fue el tratamiento y el riesgo que suponía para la vida de su mascota”, dijo Jean. Además de tratar animales, Jean también disfruta mucho de enseñar medicina a los demás y dijo que “es muy satisfactorio poder enseñarle algo útil a un estudiante de veterinaria”.
A todos los jóvenes que consideran estudiar veterinaria, Jean quiere recordarles que “esto es un viaje de ida en el que no podrás dejar de estudiar, pero el placer de poder estar cerca de todos los pequeños animalitos de este planeta es algo difícil de describir”.
“Los turnos nocturnos, las pagas, el tiempo: todos estos problemas también son comunes en otros trabajos, pero vale la pena cuando el premio viene en forma de ladridos, maullidos, lamidas y hasta mugidos. No tiene precio”, concluyó.
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