Para una gran parte de la población, el mundo de la informática termina con la actualización del sistema en la pantalla de su ordenador. Se pulsa "Aceptar" y se sigue con el resto del día. Pero a veces, el mundo de la programación nos trollea a lo grande, como Samsung, que ayer por la noche envió por accidente una alerta misteriosa a miles de dispositivos.
La gente reaccionó inmediatamente, afirmando que la alerta les despertó y queriendo averiguar de qué se trataba. Después de todo, recibir como notificación "1" parece muy sospechoso.
Pero Samsung no es la primera empresa que envía notificaciones extrañas a una amplia audiencia de clientes. El año pasado, OnePlus hizo accidentalmente lo mismo enviando un extraño texto en caracteres chinos, que resultó ser una prueba interna para una actualización de software (y que obviamente falló).
Samsung ha emitido un comunicado en Twitter diciendo: "Recientemente, se ha producido una notificación sobre "Find My Mobile 1" en un número limitado de dispositivos Galaxy. Esto fue enviado involuntariamente durante una prueba interna y no hay ningún efecto en su dispositivo. Pedimos disculpas por las molestias que esto haya podido causar a nuestros clientes."
Como se puede imaginar, el incidente fue recogido por la gente conectada en línea, ya que alimentó una nueva ola de bromas y memes.
Estos casos demuestran un par de cosas. En primer lugar, los accidentes ocurren. En segundo lugar, aunque Samsung haya afirmado que no afectará a ningún dispositivo que lo haya recibido, eso no significa que no dé miedo. Todo el mundo está ya de los nervios con la pandemia, y este tipo de trucos accidentales hacen más daño que bien.
Después de reírnos todos, les toca a los programadores arreglar todo el desaguisado. Porque si hay un código, hay un error, y uno no puede vivir sin el otro.
No todos los fallos técnicos van y vienen, y algunos de ellos nos han enseñado valiosas lecciones, tristemente, a costa de personas inocentes, como el desastre del Therac-25 que ocurrió con la máquina de radioterapia Therac-25. Fue producida por Energía Atómica de Canadá, pero provocó una sobredosis de radiación accidental. El resultado fue la muerte de seis pacientes
La investigación del caso Therac-25 demostró que un software deficiente y un desarrollo insuficiente del sistema provocaron su mal funcionamiento. La causa pudo ser que hubo dificultades para realizar pruebas de software automatizadas.
Nancy Leveson, una experta que investigó el caso, descubrió que los codificadores sin experiencia crearon un software con errores. Además, se especula que un único programador se encargó de crear el software, que se basó en el código del Therac-6 y del Therac-20. Se cree que la tragedia se debió realmente a un error humano, lo que la hace aún más devastadora.





















