Aunque es divertido contemplar los diseños fallidos e intentar comprender cómo sucedieron, también afectan a nuestras vidas en mayor o menor medida. Cuando desaparece la parte divertida, sigue la confusión, la frustración y el enfado. Algunos fallos de diseño pueden ser incluso hirientes, involuntariamente racistas o sexistas, y en algunos casos, un mal diseño puede provocar daños físicos, como cuando una máquina o herramienta mal diseñada causa una lesión.
#5 El hecho de que se tatuó esto en el brazo equivocado y ahora Mario tiene dos manos derechas

Este es un gran ejemplo de lo importante que es hacer una prueba antes de llegar a un resultado final. Imagínese cuántos de estos ejemplos podrían haberse evitado, si no todos. Entonces, ¿por qué la gente se salta un paso tan crucial? Bueno, una de las principales razones son los recursos. Hacer una prueba, en algunos casos, puede llevar mucho tiempo y ser caro, sobre todo para las pequeñas empresas o los particulares que preparan, por ejemplo, el pastel para el cumpleaños de su hijo.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el coste de no hacer pruebas puede ser aún mayor. Un mal diseño puede malgastar recursos, costar dinero y dañar la reputación de una empresa. Incluso puede acarrear responsabilidades legales en algunos casos si el diseño causa daños a los usuarios.
El exceso de confianza es otra razón por la que la gente puede evitar las pruebas. Pueden creer que han creado un diseño libre de errores y que no necesita ser probado. Esta forma de pensar puede ser peligrosa porque puede hacer que el diseño pase por alto posibles fallos y puntos débiles.
Por suerte, la mayoría de los fallos de diseño son bastante inofensivos y serán más un recuerdo divertido que una lesión para toda la vida. Sólo depende de cómo lo veas y de si te esfuerzas al máximo y aprendes del fallo o sigues fallando en el futuro hasta que lo logres.
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