Una de las formas más fáciles y baratas de cuidar tu vehículo es mantenerlo limpio. Tanto si optas por un lavado profesional como si lo haces tú mismo, un poco de brillo hace mucho. Pero una vez cada pocos meses, también deberías llevar tu coche a encerar, para preservar la pintura y evitar la corrosión.
Si lo lavas tú mismo, recuerda que lavar el coche bajo la luz directa del sol no es la mejor opción. El calor hará que el agua se evapore más rápido de lo que tardas en secarla, lo que puede dejar molestas marcas de agua. También es posible que aparezcan manchas no deseadas debido a la espuma de jabón que se secó antes de que pudieras aclararla. También deberás tener mucho cuidado con las esponjas o paños que utilices para no rayar el vehículo.
Para algunos servicios, tendrás que llamar a los profesionales. No intentes resolver las cosas sobre la marcha, o podrías encontrarte en una lista como ésta. Nada dura para siempre y, en algún momento, algunas piezas de su vehículo necesitarán ser sustituidas. Por un profesional. Por ejemplo, bujías, filtros de aceite, filtros de combustible, válvulas PCV, correas y mangueras. Aunque algunos de los servicios más importantes pueden costar un ojo de la cara, te costará mucho más si tu coche deja de funcionar por recortar gastos.
Lo último que necesitas es que tus frenos fallen en caso de emergencia. Así que haz que los revisen con regularidad. Y si notas algo raro al frenar, lleva el coche a un taller para estar seguro. Puede que sepas o no que un coche tiene varios fluidos que lo mantienen en buen estado. No se trata sólo de combustible y aceite.
Deberías comprobar los niveles de aceite del motor, refrigerante, líquido de la dirección asistida y líquido limpiaparabrisas al menos una vez al mes. También deberás revisar el líquido de frenos cada pocos meses.
En cuanto a los neumáticos... No olvides comprobar la presión de los neumáticos. Afecta a la seguridad del vehículo y a la eficiencia del combustible. Los vehículos más nuevos te avisarán en el salpicadero si la presión de los neumáticos es baja. Pero si tienes un modelo más antiguo, puedes comprar un manómetro o ir a la gasolinera.
La mayoría de los coches tienen una pegatina en el interior de la puerta del conductor que te indica exactamente la presión que necesita tu coche. Y recuerda que esto cambia en función de lo cargado (de pasajeros o equipaje) que vaya tu coche.





















