#1 Cuadrado de masa de croissant (relleno de crema de pistacho). Copenhague, Dinamarca

Internet está gobernado por gatos y por fotos de comida. Corríjanme si me equivoco, pero ¿realmente pueden decir que han comido algo si no lo publicaron en las redes sociales? Y cuanto más abundante sea la cena, con aperitivos bellamente servidos y copas de vino, habrá que sacar más fotos.
Nuestra perdurable fascinación por la comida revela muchas cosas profundas sobre el ser humano y los vínculos con los demás. Panda Curioso habló sobre la importancia de la comida con la nutricionista pediátrica y experta en alimentación Rachel Rothman, MS, RD, CLEC, que también es dueña de Nutrition in Bloom, quien explicó por qué la comida es mucho más que alimentos.
Rachel cree que la comida tiene que ver con la cultura, la historia, la alegría, los recuerdos y la tradición. “Desde un punto de vista social, la comida nos conecta con amigos, familiares, conocidos y compañeros de trabajo. Cuando piensan en reuniones con otras personas, ¿cuántas veces tienen que ver con la comida?”.
De hecho, la comida nos conecta como pocas cosas. “El olor o el sabor de un alimento concreto puede desencadenar recuerdos vívidos del pasado, tanto positivos como negativos. La creación y repetición de estos recuerdos forman tradiciones que son fundamentales para los lazos que nos unen”, explica.
#3 Todos los domingos, mi madre elige un postre y yo se lo preparo. ¡Este domingo es de cheesecake de pistacho!

Así que es justo que la comida desempeñe un papel esencial en la cultura de internet. Como comer es una actividad diaria fundamental y universal, existe un público potencial muy amplio para los contenidos sobre comida.
“Cuando se combina lo universal con la obsesión de internet por la autenticidad, las tradiciones gastronómicas de nicho pueden irrumpir en la corriente dominante de formas alucinantes”, explica Rachel.
Por otro lado, la misma viralidad también puede tener consecuencias cuestionables, advirtió Rachel: “Ya sea amplificando las dietas de moda, introduciendo creaciones extrañas (¿Alguien quiere salsa rosa?) o jugando con los estereotipos negativos sobre lo que constituye un tamaño corporal saludable”.
La comida forma una gran parte de nuestra vida; pasamos una gran parte del día comiendo, pensando en qué vamos a comer más tarde y preparándolo. Es que además de ser una necesidad, casi todos asociamos comer con placer. Pocas cosas nos hacen sentir tan bien como un platillo delicioso.
Esto se debe en parte a que nuestro cerebro segrega dopamina al ingerir alimentos, la muy conocida hormona del placer, como recompensa y así se asegura de que queramos hacerlo nuevamente, garantizando nuestra supervivencia.
#6 Ñoquis en salsa de queso azul y cebolla de verdeo con bacon, pimienta negra y perejil

Pero estudios sobre la obesidad en la sociedad, que va en aumento, muestran que nuestro cerebro retrasa la segregación de dopamina ante ciertos alimentos para lograr que consumamos la mayor cantidad posible de ellos; en general, aquellos altos en grasas, azúcares o ultraprocesados.
En un estudio realizado por el Instituto Max Planck, Marc Tittgemeyer, el autor senior de este proyecto, comenta que “Mientras que la primera liberación ocurre en regiones del cerebro asociadas a la recompensa y la percepción sensorial, la segregación post ingesta involucra a otras regiones relacionadas con funciones cognitivas más complejas”, por lo tanto la liberación de dopamina responde al deseo de ingerir algún alimento y a la satisfacción de hacerlo. Ese mismo deseo, explican, es el que suprime la segunda liberación para que sigamos consumiendo hasta sentirla.
Sin embargo, la dopamina no es la única razón. También, como mencionamos, es imposible pensar en reuniones con amistades o familia y no pensar en comida, o realizar planes y no considerar cuándo, qué y dónde vamos a comer.
Además, la composición de los alimentos puede mejorar nuestro estado de ánimo, nuestro desempeño o nuestras capacidades cognitivas. Todos conocemos el efecto de tomar un té cuando tenemos dolor de panza; de la misma manera, algunos alimentos son beneficiosos para mejorar la ansiedad, el estrés, la concentración y los niveles de energía. Para muchas personas la alimentación ha sido clave para mejorar alergias, desbalances hormonales, e incluso la salud mental. Si les interesa aprender más sobre la salud y la alimentación, Pandas, aquí tienen algunos de los principios para tener una nutrición más saludable.
Aunque los alimentos de restaurante, ultraprocesados o de alto contenido calórico no suelen ser sanos, son los más atrayentes para nuestro organismo. Y no podemos negar que una presentación como la de las imágenes de la lista nos hace desear tenerlas en nuestros platos. ¿Prefieren alimentos sencillos o grandes experiencias culinarias, Pandas? Cuéntennos sobre las más sabrosas comidas que hayan probado y cuáles agregarían a esta lista.
#10 Galletas de chocolate y avena con nueces. Normalmente las meto en el horno 20 minutos después de que mi niño se haya ido a la cama

#16 El postre de crema de limón llamado “No es un limón” en el Valle del Douro, Portugal
















