La mayoría de la gente ya no tiene que vivir en la “jungla”, por lo que no hay necesidad de preocuparse constantemente por la propia supervivencia. Disponemos de mucho tiempo libre y es mejor si nos tomamos un minuto para disfrutarlo o utilizarlo de una forma que nos haga felices. Sin embargo, sería un error suponer que no hay nada ahí afuera que pueda acabar con nosotros, ya sea lentamente y sin que nos demos cuenta o en una fracción de segundo. Lo más aterrador es que puede haber cosas que creemos que no nos harán daño y, en cambio, sucede lo contrario. Estas cosas aparentemente pequeñas o bonitas pueden tener características diferentes de las que esperábamos en un principio. Así que ¡cuidado! Puede que un simple coco sea el protagonista de un accidente fatal.