#2 La ventilación de la ducha del hotel no parece estar funcionando

En el espectro de cosas útiles e inútiles, existe un punto medio curioso. Un lugar donde las cosas son tanto ingeniosas como completamente poco prácticas, donde los inventos los harán poner los ojos en blanco y, de igual manera, admirar su construcción. Este punto extraño se llama chindōgu.
Chindōgu (珍道具) es la práctica japonesa de inventar artefactos de todos los días que parecen resolver problemas específicos, pero que, con frecuencia, crean nuevos inconvenientes. Si se lo traduce de forma literal, el término significa “herramienta inusual”, y viene de chin (extraño) y dōgu (herramienta).
El concepto fue inventado por Kenji Kawakami, un antiguo editor de la revista japonesa de compras para el hogar Mail Order Life. En las páginas extra de la revista, Kawakami comenzó a mostrar ideas bizarras de productos que nunca hubiesen sobrevivido en el mercado.
#5 Un parquímetro que funciona a energía solar ubicado en un estacionamiento bajo tierra

Aunque el chindōgu pueda parecer gracioso a simple vista, Kawakami siempre trató a este concepto con total seriedad y lo vio como una forma genuina de rebelión. Para él, estas invenciones nunca fueron solo bromas.
Por un lado, habló de chindōgu como: “Inventos extrañamente prácticos y totalmente excéntricos, diseñados para resolver todos los problemas molestos de la vida doméstica “. Por otro, los llamó: “Inventos fracasados”, ideas que escapaban: “La agobiante dominación histórica de la utilidad conservadora”.
“Detesto el materialismo y cómo todo se ha transformado en un producto”, agregó Kawakami. “Las cosas que deberían pertenecerles a todos son patentadas y transformadas en propiedad privada. Nunca registré una patente y nunca lo haré, porque el mundo de las patentes es sucio, está lleno de codicia y competencia”.
El chindōgu demuestra que incluso las ideas más inútiles pueden, aún así, decir algo valioso. Detrás de lo absurdo, existe un mensaje sobre el mundo en el que vivimos y las elecciones que tomamos en él. Y ese es un pensamiento en el que vale la pena detenernos.
Por supuesto, algo tan estimado como el chindōgu no podría existir sin una institución oficial que lo controlara. Esa es la razón por la que Kawakami fundó la Asociación Internacional de Chindōgu, que maneja y promueve el concepto en todo el mundo. A través de la plataforma de la sociedad, los inventores pueden enviar descripciones de sus creaciones para que otros las exploren.
#19 Vaya, Gracias, Safari

#20 Para Ayudarte Con El Miedo A Colocarte Gotas En Los Ojos


















