Antes de la pandemia, se estimaba que la gente usaba el transporte público 34 millones de veces cada día laboral. Y es que antes de convivir con el Covid, ir a trabajar en transporte público era una parte quintaesencial de la vida.
Pero lo que hace de meterse en un vagón atestado de desconocidos una experiencia única, es lo inesperado. Los colores, los olores, las miradas, las conversaciones... todo. Lo bueno, lo malo y lo raro.
Prepárate para ver lo que ocurre tras las puertas de los vagones de trenes, metros y autobuses, donde lo que ves no se olvida.