#3 A mi papá no se le da muy bien remodelar, así que convertí su trabajo en una obra de arte

Cuando se trata de muebles, a muchos de nosotros nos viene a la mente inmediatamente IKEA. Los precios asequibles, las interminables salas de exposición y, por supuesto, esas albóndigas suecas son algunas de las razones obvias por las que la gente sigue volviendo. Pero existe otra razón interesante por la que los muebles de IKEA pueden resultar extrañamente satisfactorios: tenemos que montarlos nosotros mismos. Un artículo de CNBC que explora la psicología detrás del «efecto IKEA» cita a Daniel Mochon, investigador y profesor asociado de la escuela de negocios de la Universidad de Tulane, cuyo trabajo ayuda a explicar por qué tendemos a valorar más las cosas que hemos creado nosotros mismos.
La idea es bastante sencilla: aunque algo que construimos no sea perfecto, el esfuerzo que dedicamos a hacerlo puede hacer que nos sintamos más unidos a ello. Así, si construyes tú mismo una mesa que queda ligeramente torcida, es posible que la veas como un logro impresionante, mientras que otra persona podría ver simplemente una mesa que se tambalea. Ese vínculo emocional surge de saber cuánto tiempo y esfuerzo has invertido en crearla.
#6 Mi esposa me dijo que midiera la puerta; yo le dije que todas las puertas son del mismo tamaño.

El «efecto IKEA» captura a la perfección una de las mayores satisfacciones del bricolaje: resulta gratificante contemplar un objeto y pensar: «Sí, esto lo he hecho yo». Ahorrar dinero es otra gran ventaja. En lugar de gastar cientos en algo nuevo, un poco de creatividad puede transformar un artículo viejo o económico, dándole un aspecto totalmente distinto. En el popular libro Young House Love: 243 Ways to Paint, Craft, Update & Show Your Home Some Love, los autores comparten numerosas ideas económicas. Un ejemplo consiste en crear un espejo de aspecto sofisticado a partir de una sencilla luna sin marco —o una pieza barata comprada en una tienda de segunda mano— y añadirle un marco básico de madera hecho con molduras de ferretería. También sugieren transformar estores enrollables lisos adhiriendo telas estampadas con pegamento textil; así se consigue un resultado mucho más personalizado, sin el precio elevado de los artículos de diseño.
#7 Puede que haya usado demasiada espuma aislante en aerosol para rellenar un agujero al otro lado de esta pared

#8 Mi madre hizo remodelar el baño de visitas mientras estaba fuera de la ciudad.

Los beneficios de hacer las cosas uno mismo (el estilo *DIY*) no se limitan solo al bolsillo. Trabajar con las manos también puede resultar sorprendentemente relajante, sobre todo al pasar la tarde pintando un armario, lijando una estantería, montando muebles o restaurando una silla vieja. Herbert Benson, experto de Harvard en la conexión mente-cuerpo, ha explicado cómo las actividades repetitivas pueden desencadenar lo que él denomina la «respuesta de relajación»: un estado de calma física y mental que suele asociarse a la meditación. Hay algo especial en concentrarse en una tarea pequeña y tangible que permite al cerebro desconectarse de todo lo demás. Durante un rato, tu mayor preocupación puede ser simplemente si ese tornillo realmente debe ir ahí.
#10 Mi padre olvidó decirme que hoy iban a quitar las escaleras por las reformas.

#12 Ayer intenté colocar la barra de la cortina sobre la puerta de entrada... No me di cuenta de lo que había hecho hasta que di un paso atrás.

También existen investigaciones que sugieren que las actividades creativas pueden mejorar nuestro estado de ánimo. Un estudio de 2016 publicado en la revista *Occupational Therapy International* reveló que los participantes que realizaban actividades creativas experimentaban una mejora en su estado de ánimo y en su felicidad. Los proyectos de bricolaje (o proyectos «hazlo tú mismo») pueden ofrecer una sensación de satisfacción similar, ya que proporcionan un objetivo claro y un resultado visible. Cuando por fin arreglas esa silla que se tambalea, colocas la estantería que habías ido posponiendo o transformas un mueble viejo en algo que realmente te gusta, experimentas una sensación de logro pequeña pero gratificante. Esos pequeños triunfos pueden marcar una diferencia sorprendentemente grande en cómo te sientes.
#13 Había oído hablar de eso de «pintar y quedarse encerrado en un rincón», pero mi mujer llevó la situación un paso más allá. Ya no sé ni qué decir.

#14 Arreglando una fuga en el retrete

Existe otro beneficio psicológico al poder reparar o construir cosas uno mismo: una sensación de control. La vida puede parecer caótica y hay muchas cosas que simplemente no podemos controlar. Sin embargo, cuando algo se rompe en casa, a veces puedes tomar un destornillador, desmontar el objeto, averiguar qué falló y volver a armarlo. Incluso una reparación pequeña puede resultar empoderadora, ya que has resuelto un problema con tus propias manos. Es un recordatorio sencillo de que, al menos en este pequeño rincón de tu vida, eres capaz de hacer que las cosas vuelvan a funcionar.
#17 El portarrollos de papel higiénico de mi casa está instalado sobre una rejilla de ventilación.

Si alguna vez has empezado un proyecto de bricolaje «solo por 20 minutos» y de repente te has dado cuenta de que han pasado tres horas, es posible que hayas experimentado lo que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi denominó «estado de flujo». Se trata de un estado en el que uno está totalmente absorto en una tarea, con la atención tan concentrada que se pierde temporalmente la noción de todo lo demás. Ya sea pintando, construyendo una estantería, restaurando una silla antigua o convirtiendo botellas vacías en macetas, esa profunda concentración puede resultar increíblemente gratificante. Las personas que experimentan este estado suelen manifestar mayor felicidad y productividad, así como una mayor sensación de logro.












