Para saber cómo acaban los malos ejemplos de planificación y diseño como estos en los espacios públicos y privados, tenemos que desglosar de dónde parten. Quizá sea un cliente que encargó un diseño cuestionable y lo convirtió en realidad. Quizá sea un diseñador que olvidó la parte funcional del diseño. O puede que sean los planificadores que no tuvieron en cuenta lo que se necesitaba.
"Nunca nos damos cuenta de lo mucho que puede afectar a nuestro estilo de vida cotidiano hasta el más mínimo detalle", explicó a Bored Panda Laura Vanagaite, diseñadora gráfica radicada en Portugal. Compartió un par de ideas sobre lo que ocurre y por qué cuando los objetos, los edificios y los espacios se diseñan con grandes defectos. "Todos los objetos que utilizamos desde por la mañana hasta por la noche están diseñados específicamente en función de cómo se supone que deben ser. Pero no siempre es así. La funcionalidad es la regla número uno en el mundo del diseño y la arquitectura", explica Laura.
"Pero a veces", dijo Laura, "se toman algunas decisiones creativas que hacen que la función no sea la prioridad". Y ahí es donde se produce la confusión. "Por lo que hemos visto en el pasado, algunas soluciones de diseño se hacen sin pensar en el cliente real, una persona que va a utilizar el producto. Se aplica a todo: diseño de páginas web o de apps, diseño de interiores, mobiliario, arquitectura y planificación espacial."
Laura también dijo que si algo del producto final se hace sin pensar mucho en el usuario, pierde su valor. "Por ejemplo, una persona se descarga una app, se ve bien, el diseño es moderno, se ve muy bien hecho, pero las letras están hechas en un color claro y es difícil entender qué información hay que rellenar. El cliente se molesta y decide eliminar la aplicación. En este caso, el diseñador debería haber pensado en la función de la app y en su facilidad de uso".
"Otro ejemplo puede ser la planificación espacial", explicó la diseñadora gráfica. "Digamos que los arquitectos fueron contratados para crear un espacio de trabajo moderno para una empresa tecnológica. El resultado final parece moderno, innovador y... no tiene suficiente espacio para que los trabajadores se sienten correctamente. Las zonas para sentarse son una parte crucial de las oficinas, porque la salud física de los trabajadores determina lo productivos que serán."
Según Laura, este tipo de errores se pueden encontrar en todos los ámbitos: "tal vez el logotipo estaba mal diseñado y no reflejaba los valores de la empresa, tal vez la cubertería se diseñó sin pensar en si los zurdos podrían utilizarla".
También destacó el hecho de que todo diseñador debe pensar primero en la función y en la persona que va a utilizar el producto. "Tanto si se trata de una simple aplicación como de un enorme edificio arquitectónico, tú, como profesional, debes preguntarte: '¿Qué necesita el cliente y qué problemas tengo que resolver para facilitarle su uso?'". concluyó Laura.





















