HISTORICAL FACTS: Fase vida lamentable 2 - Caught on Camera

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Tener un buen sentido del humor y ser capaz de reírse durante los momentos difíciles serán herramientas sólidas en sus arsenales. “Si lo que ocurrió no es particularmente grave, entonces la risa puede ser una excelente respuesta que, instantáneamente, te hará sentir mejor”, le contó el psicólogo Lee a Bored Panda. Sin embargo, si uno se siente especialmente abrumado por la vergüenza, puede que una risa o dos no sean suficientes.
“Si lo que sientes es intenso, intenta inhalar lenta y profundamente por la nariz, y exhalar por la boca. Esto calmará tu sistema nervioso y tu respuesta fisiológica. De forma similar a la risa, sonreír puede ser una manera efectiva de pasar a un estado positivo. Existen situaciones donde minimizar o incluso ignorar los sentimientos puede ayudar en el momento, ya que tus nervios se calmarán. Pero también es importante que aceptes tus sentimientos y que los expreses, si son importantes para ti”, sugirió Lee, al hablar de que deberíamos intentar aceptar y vivir con nuestros sentimientos, en lugar de huir o escondernos de ellos.
Los recuerdos nos atan al pasado, así que enfocarnos en el presente puede ayudarnos a salir de una mentalidad centrada en las escenas vergonzosas de nuestra adolescencia. “Como los sentimientos de vergüenza surgen de un evento pasado, cualquier cosa que te lleve de vuelta al presente te traerá alivio. Intenta evitar pedir perdón, ya que te impedirá volver al presente. Incluso, puedes pensar en los momentos más vergonzosos de tu vida, reflexionar sobre ellos y darte cuenta de que, en retrospectiva, no fueron tan graves como parecieron en el momento”, le dijo el psicólogo Lee a Bored Panda.
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Si aceptamos algunos de los errores de nuestro pasado, incluso podemos convertirlo en lecciones que nos ayudarán en el futuro. Más aún, al conquistar (es decir, aceptar) al menos un solo momento vergonzoso del pasado, podemos hacernos más resilientes para enfrentar las vergüenzas futuras. Lo único que se interpone en nuestro camino son los sentimientos que surgen cuando pensamos en algún momento incómodo de nuestra juventud.
“Incluso, podemos reflexionar sobre los errores de nuestro pasado y, cuando las emociones disminuyan, continuar con las lecciones y observaciones que tomamos para la próxima vez que sintamos que nos equivocamos. Al hacer esto, tendremos más coraje cuando el miedo a la vergüenza aparezca. Compartir estas historias hará que otros compartan las suyas y, así, nos daremos cuenta rápidamente de que no estamos solos y de que nadie es perfecto”, dijo Lee.
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El hilo en r/AskReddit, del usuario Tenamonth, consiguió casi 18 mil votos. La belleza de la pregunta que hizo estaba en su atemporalidad: es posible que sea igual de relevante en unos años como lo es ahora. Después de todo, nuestra capacidad de sentirnos avergonzados por nuestras acciones no desaparecerá pronto: es lo que nos hace humanos.
Y, a pesar de lo mal que nos hace sentir, la vergüenza tiene muchas ventajas para la vida social. Siempre y cuando no dejamos que se convierta en culpa. En resumen, la vergüenza, siempre que seamos honestos al respecto, es algo positivo y hasta saludable. La culpa, en cambio, es lo que deberíamos querer evitar.
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En una entrevista anterior, Vanessa Bohns, de la Universidad Cornell, me explicó que sentirse avergonzado y no ocultarlo nos ayuda a conectar mejor con los demás.
“Mostrar signos de vergüenza leve puede ser socialmente constructivo y hacer que las personas sean más comprensivas contigo cuando te equivocas”, le contó Vanessa a Bored Panda, al mencionar que la vergüenza tiene el potencial de forjar relaciones más estrechas.
“No creo que, necesariamente, uno necesite esforzarse para ocultarla”, dijo Vanessa, señalando que no deberíamos huir o escondernos de nuestra vergüenza. De hecho, evadir nuestros sentimientos genuinos o pretender que no nos sentimos avergonzados son las cosas que pueden destruir nuestra reputación ante los demás.
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“Hay que evitar que la vergüenza se transforme en una emoción más destructiva de la culpa, donde uno se siente tan mal por un error pequeño que comienza a pensar que hay algo mal con uno mismo, y siente la necesidad de esconderse y desaparecer completamente”, le contó la experta a Bored Panda, sobre lo que podemos hacer para evitar a la destructiva culpa.
Esto es opuesto a la vergüenza, que tiene un potencial más constructivo. En resumen, sentirse avergonzado por algo que ocurrió en la adolescencia está perfectamente bien. Todos buscamos nuestra identidad, y es natural cometer algunos errores incómodos que nunca repetiríamos.
Sin embargo, lo que realmente deberíamos reexaminar es cómo nos sentimos sobre nuestro pasado, si es que, constantemente, nos avergüenzan nuestras acciones pasadas. No es saludable culparnos, una y otra vez, por nuestra adolescencia. Es hora de dejarla ir… o, al menos, de reírnos un poco sobre ella.
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