Aunque hay gatos que se portan mal con los perros porque se sienten amenazados, otros lo hacen porque se creen que son el gran depredador de la casa. Es bueno que los dueños se preocupen de que sus mascotas se lleven bien.
Si no paran de pelearse, podrían hacerse daño, así que, cuando no puedas vigilarlos, quizá sea bueno tenerlos separados hasta averiguar cómo hacer que se lleven mejor.
Los gatos pueden estresarse mucho si no se acostumbran a tener un perro en casa. O quizá se les ha pegado del estrés de los dueños. Tu gato necesita sentirse calmado, así que es mejor quitar cualquier elemento que pueda estresarle y darle juguetes para que se relaje.
La amistad requiere tiempo y confianza. No puedes esperar que pasen de pelearse a ser amigos del alma. Con paciencia, puedes ayudarles a respetar sus espacios y comenzar a ser amigos.





















