Cuando éramos pequeños, hacíamos del mundo nuestro patio de recreo, dábamos rienda suelta a nuestras ideas y encontrábamos la magia en los escenarios más mundanos. Estábamos predispuestos a ser curiosos y aventureros, pero, por desgracia, el proceso de socialización y escolarización puede habernos robado la imaginación y haber hecho que seamos menos creativos con el tiempo.
"A medida que nos hacemos mayores, nuestras vidas se complican y asumimos más responsabilidades", explica el Dr. Jesse Matthews a Bored Panda. "Como esto se convierte en nuestro foco de atención, tenemos menos tiempo disponible para divertirnos, y tendemos a ver la diversión como algo que no puede ocurrir hasta después del trabajo".
Sin embargo, divertirnos y hacer el tonto era uno de nuestros principales objetivos cuando éramos niños. El psicólogo explicó que equiparamos la diversión con la felicidad y vemos nuestra infancia como la época en que ésta era más abundante. "Y como teníamos muchas menos responsabilidades y menos preocupaciones de las que tenemos como adultos, también pensamos en ese periodo como una época sin preocupaciones", añadió.
"Estas suelen ser verdades para muchas personas, aunque la nostalgia sin duda juega un papel importante", dijo el Dr. Matthews y añadió que a menudo vemos nuestra infancia como feliz y sin preocupaciones, aunque haya sido bastante estresante o difícil. "Debido a la nostalgia, es más probable que recordemos cosas buenas o que coincidan con nuestra visión de ese periodo, en lugar de algunas de las cosas más negativas. Es una de las formas en que la gente romantiza el pasado, algo que también puede hacer en sus días de instituto, universidad o de joven soltero".
Pero pensar en el pasado puede distraernos fácilmente del presente. Según el psicólogo, la gente puede obsesionarse tanto con los recuerdos de su infancia que se olvida de llevar una vida plena en el presente. "Como todo, no hay que llevarlo al extremo", sugiere. "Hay una diferencia entre recordar o reconectar con el pasado y vivir en el pasado".
"No puedes volver atrás, ni puedes recrear tu infancia, la universidad o cualquier otra época de tu vida. Lo que siempre digo a la gente es que acepte la madurez y siga adelante en la vida, pero que no olvide quién era antes. El pasado siempre formará parte de ti, y los recuerdos son una prueba de ello. Ojalá tengas muchos buenos y tengas la oportunidad de crear muchos más".





















