Al igual que las portadas de libros, las portadas de discos tienen una importante función. Tienen que captar instantáneamente la atención del público e intrigarlo lo suficiente como para que la persona realice algún tipo de acción, ya sea cogerlo del estante o escuchar una o dos canciones.
Las portadas también deben reflejar qué tipo de música hay en el álbum, lo que puede ser una tarea bastante difícil. Después de todo, la música es una experiencia completamente auditiva y crear una representación visual de un sonido que también cuente una historia es complicado, por lo menos.
Por eso las imágenes que acaban como portadas de discos suelen ser tan intrigantes. Y, cuando te encuentras alguna imagen así sin esperártelo, reconoces de inmediato su cualidad única.