No es ningún secreto que muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a nuestra rutina y que solemos pasar nuestros viajes diarios con los ojos fijos en el suelo. Afortunadamente, la página de Facebook “Overheard On The Underground” nos ofrece una perspectiva nueva sobre el sistema de metro de Londres, al mostrar todo aquello que puede que nos perdamos. Parece que más de 16 mil personas disfrutan del contenido que se comparte aquí, ya sea que se trate de imágenes con divertidos mensajes en tableros de anuncios, de anuncios cuestionables en las carteleras o de gente que orgullosamente se muestra tal cual es. Después de todo, el metro es, definitivamente, un ambiente tenso. Piensen en toda la presión que se acumula cuando entramos en una estación: la gente que corre de un lado a otro, que se apresura para llegar a la plataforma con rapidez y que le grita a cualquiera que se entrometa en su camino.
Con tanta gente atrapada en un pequeño espacio confinado, es seguro que algunas personas destacarán más; y, definitivamente, nos encanta observarlas. Aparentemente, el metro de Londres recibe unos 1,35 mil millones de pasajeros cada año, según informó Statista. La estación más concurrida de la red es la King’s Cross St. Pancras, en donde se han registrado más de 90 millones de salidas y entradas cada año, durante los últimos años.
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“Solo somos libres en nuestros sueños; el resto del tiempo, necesitamos un salario”.
El metro de Londres se estableció como el ferrocarril metropolitano y comenzó a operar en 1863, siendo el primer servicio de trenes subterráneo que operó en el mundo. Fue construido para reducir la congestión en las calles y, aunque había bastante interés en esta nueva forma de transporte, no resultaba el medio más cómodo para trasladarse. Los trenes originales eran conducidos a vapor, por lo que el aire pesado y el fuerte olor llenaba los túneles y hacía que fuera poco saludable para los pasajeros y para el personal.
Unas pocas décadas después, le siguieron los trenes eléctricos, siendo The City y South London las primeras líneas en tenerlos. Debido a que los túneles eran tubulares, surgió el término “tube” (o “tubo”) que, eventualmente, se convirtió en un apodo para el metro de Londres. En la década de 1930, una organización pública llamada London Transport tomó el control. Comenzó a hacer grandes expansiones, con nuevas estaciones que ayudaban e, incluso, creaban nuevos suburbios. En 2021, Londres contaba con la red de metro más larga de Europa, al tener más de 460 kilómetros de longitud.
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