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Jessie-Anne Bird, una psicóloga educacional, con base en Johannesburgo, Sudáfrica, que se enfoca en evaluar y armar intervenciones psicoterapéuticas con niños y adolescentes, le contó a Bored Panda que los “chicos buenos” no son una construcción psicológica, por lo que ahí el fenómeno no se ha investigado. “Sin embargo, las expectativas en una relación transaccional dentro de las relaciones pueden considerarse como una forma de cosificación, es decir, el error de no ver a otros como seres iguales con necesidades, motivaciones y emociones propias”, dijo.
De acuerdo con la psicóloga, la creencia de que los otros solo existen para satisfacer las necesidades de uno puede asociarse con los diferentes niveles de narcisismo. “El narcisismo se desarrolla como un mecanismo de defensa contra los sentimientos de vulnerabilidad e insuficiencia. El rechazo puede ‘romper’ con ese mecanismo, lo que los lleva a experimentar emociones difíciles e intensas, que a su vez pueden estallar si no poseen las herramientas adecuadas para regularlas”.
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Es importante recordar que las personas pueden cambiar. “A veces simplemente carecen de las herramientas o el conocimiento para hacerlo por su cuenta”, explicó Bird. “El cambio, sin embargo, requiere de la habilidad para reflexionar sobre las acciones de uno mismo, lo que necesita vulnerabilidad y estar abierto a las emociones difíciles”.
“Todos podemos ser ‘chicos buenos’ a veces si no tenemos cuidado”, la psicóloga señaló. Con eso dicho, “uno debería ser precavido con aquellas personas que tienen dificultades para respetar los límites personas, o que se sienten con derecho a acaparar el tiempo o la atención de otros. Presta mucha atención a cómo otros responden a este límite o si tienen dificultades para calmarse en una manera tranquila y comprensiva”.
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El doctor Robert Glover, que se interesa en los “chicos buenos”, dice que estos hombres suelen tratar de formar “contratos encubiertos” con el objeto de sus afectos. Tienen un lado siniestro. Poniéndose en la mente de un típico “chico bueno”, el Dr. Glover comentó que la persona en la que el chico está interesado debería recompensar sus acciones al convertirse en su novio o novia. Para él, así es como funcionan estas cosas. Este “chico bueno” atacará si no recibe lo esperado, lo que puede tener influencias indirectas por parte de los complejos de privilegio misóginos.
En una entrevista anterior con Bored Panda, la consejera y psicoterapeuta Tati Silva contó que la misoginia ocurre de manera inconsciente, cuando la persona se conecta con el odio generado temprano en la vida, a menudo como resultado de un trauma que involucra a una figura femenina en quien esa persona confiaba. Por supuesto que hay excepciones. “Esto no aplica a todos, porque de verdad hay hombres y mujeres agradables allí afuera a los que no les va a molestar estar en la categoría de amigos, que van a respetar tu opinión. Son los que no esperan una recompensa”, cuenta Silva.
“Para todos aquellos hombres disfrazados de ‘chicos buenos’, está bien mostrarse vulnerable o ser uno mismo con la persona con la que estás en la cita. Esto puede avanzar un poco más tu relación en lugar de bloquearla por completo”, Silva sugirió en ese entonces. “Las personas tienen el derecho a negarse y no deber nada. La verdadera gentileza es no esperar nada a cambio”.
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Me propuso matrimonio muy rápido. Me casé con él. Adelantándonos en el tiempo, se convirtió lentamente en la persona más abusiva que jamás conocí, que exigía que fuera su esclava sexual. Era adicto al porno, las drogas, los videojuegos y creía que “no era como los otros chicos”. Según él, era especial. Era más honesto, inteligente, etc., que cualquier otra persona en el mundo, y decía que yo no lo apreciaba lo suficiente.
Me convertí en una prisionera en mi propio hogar, él controlaba todo mi dinero y mi vida social. Me sentía horrible. Un día me atacó físicamente, en un intento coercitivo y básico de violarme. Huí de casa, presa del pánico y el miedo. Me mandó un mail que parecía un manifiesto en el que no podía volver a casa (de la cual ambos éramos dueños) a menos que estuviera 100% de acuerdo de someterme a su total control sexual todo el tiempo. Todavía intenta recuperarme, alegando que “cambió” y que me extraña. Chicos buenos, ni siquiera una vez.
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Hablaba mucho acerca de lo mucho que había tenido que sobrellevar en su vida y que había aprendido tanto al punto de considerarse al fin un “buen chico”.
Lo descubrí en las 4 citas (casuales) que tuvimos.
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