No es la 1ª vez y, no nos engañemos, probablemente no será la última que oigamos historias de clientes del infierno. Solo hay que ver nuestras anteriores publicaciones sobre los peores tipos de clientes, los clientes más imbéciles o conversaciones con clientes infernales.
Estos incidentes son demasiado comunes, pero quizá haya una razón subyacente. La cultura consumista americana se centra mucho en hacer que los clientes se sientan especiales, y al final la gente espera eso: "Sienten que tienen el derecho de actuar como quieran hacia los demás hasta que son complacidos, lo que termina aislando al cliente y haciendo que su visión del mundo sea algo como "yo contra ellos", dice este artículo.
Este tipo de comportamiento está relacionado con esa mentalidad de creerse con derecho a todo en la mayoría de escenarios. Los psiquiatras dicen que se manifiesta con un sentido de autoimportancia sobre-exagerado, falta de empatía hacia los demás y ningún deseo de comprometerse o llegar a un acuerdo.
En la industria de la restauración, el comportamiento de malos clientes se asocia con problemas de actitud y mala educación, pero por supuesto esto tiene un impacto en los empleados: estrés, deshumanización, agitación y demás efectos negativos.



















