
En teoría, tener citas es muy simple. Encuentra a alguien a quien le gustes, déjaselo saber, fíjate si se siente de la misma forma y, si es así, pueden estar juntos. Si no, pues, pasas a la siguiente persona. Pero, sobre todo en esta época en la que parece que la gente se vuelve cada vez más exigente y las citas en línea nos permiten ver infinitas opciones de pareja, las citas se han convertido en una danza extremadamente compleja.
Antes, también solía asumirse que todos querían lo mismo. La mayoría de la gente quería casarse y formar una familia, así que se daba a entender que una cita iría en esa dirección. No digo que los viejos estándares heteronormativos de citas estaban bien, y definitivamente no es cierto que todos quieren tener una familia. Pero hoy en día, al existir una gama más amplia de lo que resulta aceptable buscar cuando se tienen citas (desde relaciones abiertas hasta no querer casarse, tener romances casuales, etc.), puede que todo se haya vuelto más confuso que nunca.
Hablamos con Andie para saber lo que lo había inspirado a comenzar esta conversación, y nos contó que la cita a la que fue en bicicleta, en realidad, había ocurrido hace 8 años. “En esa época, había publicado la historia en Facebook y, hace unos días, me apareció como una de esas cosas de ‘esto ocurrió en este día’”, nos dijo. “Me había olvidado sobre ello y me hizo reír, así que lo publiqué en Twitter. No esperaba que me respondieran tanto. Creo que resonó con la gente”.
También, le preguntamos a Andie si cree que las malas citas son más comunes que las buenas. “No diría que tuve tantas citas malas como citas que simplemente no funcionaron, pero leer las respuestas de la gente me hizo reír (al menos, aquellas que eran graciosas). No soy un experto en citas, pero creo que las malas citas ocurren cuando la personalidad o el comportamiento de dos personas son totalmente opuestos. Estoy seguro de que, si le agregas alcohol a esto, todo empeora”.
Andie nos aseguró de que, a pesar de todo, su historia tuvo un final feliz. “Unas semanas después de que esto ocurriera, conocí a un chico maravilloso que vivía en Canadá”, nos contó. “Tuvimos una relación a larga distancia durante unos dos años y, luego, se mudó a Londres, donde viviremos felices para siempre” (aunque agregó que su bicicleta no tuvo un final feliz, ya que ¡se la robaron hace algunas semanas!).




















