La prepotencia es la creencia persistente de que uno merece un trato especial, ventajas adicionales y la ausencia de consecuencias, independientemente del esfuerzo realizado. Es la clásica mentalidad de «las reglas son para los demás, pero no para mí». Comprender por qué las personas actúan como si el mundo les debiera algo requiere analizar cómo influyen en ellas su cerebro, su crianza y su entorno.
#5 Mi esposa se ha comido el desayuno de cumpleaños de mi hijo

#6 Una «Karen» salvaje cambiando el pañal de su bebé sobre un expositor de ropa de Old Navy. «¿¿¿Me estás sacando una foto???»

Existe consenso entre muchos expertos en que la sensación de creerse con derecho a todo —o el sentido de privilegio— suele originarse en la infancia. Cuando los padres protegen a un niño de cualquier fracaso menor, reparten trofeos simplemente por participar o resuelven al instante cualquier situación incómoda, el cerebro asimila una lección distorsionada: mis necesidades tienen prioridad sobre las normas básicas.
Al no experimentar límites naturales desde una edad temprana, los niños crecen y se convierten en adultos que creen sinceramente que las normas sociales habituales no se aplican a ellos.
«A simple vista, parece amor y protección. Pero, en el fondo, transmite un mensaje peligroso: el mundo se plegará a tus deseos porque eres especial», afirma el profesor RJ Starr, teórico de la psicología teórica e integradora.
«Es el caso del niño cuya rabieta en el pasillo de los juguetes siempre termina en una compra, o del adolescente a quien se le disculpa la entrega tardía de tareas porque sus padres intervienen ante los profesores».
#7 Alguien hizo una hoguera en una playa pública, arrojó botellas de vidrio al fuego y luego lo cubrió con arena.

#8 Esta mujer llevó su propia campanita para llamar la atención de su camarero

#9 Había 45ºC hoy, pero Brendan quería comer

Es fácil detectar esta actitud en los demás, pero casi nadie quiere admitir que también la posee.
Se puede observar en la persona que se cuela en la fila de la cafetería, en el compañero de trabajo que se atribuye el mérito de tu labor o en el amigo que siempre pide favores pero desaparece cuando necesitas ayuda.
«Etiquetamos a estas personas como difíciles, arrogantes o consentidas, pero esa actitud de sentirse con derecho a todo va más allá de los malos modales. Es una forma de ver el mundo que asume, de manera silenciosa, que las reglas se aplican de forma distinta para uno mismo», afirma el profesor Starr.
#12 Alguien vació la mini biblioteca y tiró los libros al agua.

Paradójicamente, esta prepotencia no siempre nace de una confianza absoluta; en realidad, puede servir de escudo. Actuar de forma egoísta puede ser su manera de ganarse el respeto antes de que alguien descubra sus inseguridades.
Un estudio publicado en el Journal of Personality Assessment reveló que las personas con un marcado sentido de privilegio son extremadamente vulnerables ante cualquier amenaza a su ego.
Cuando se enfrentan a dicha amenaza o a la falta de un trato especial, reaccionan con una ira y una hostilidad desproporcionadas para proteger la frágil imagen que tienen de sí mismas.
#15 Ojalá hubiera una forma de mantener una conversación telefónica privada en público sin usar el altavoz

La gran ironía de la mentalidad prepotente es que la gente la utiliza para perseguir la felicidad, cuando en realidad garantiza su propia desdicha. Cuando uno va por la vida esperando que el mundo se rinda a sus pies, la existencia se convierte en una sucesión constante de decepciones.
Una investigación de la Universidad Case Western Reserve reveló que las personas con este sentido de privilegio se atrapan a sí mismas en un ciclo interminable de malestar psicológico. Tras analizar más de 170 estudios para la revista *Psychological Bulletin*, los investigadores identificaron la trampa exacta en la que caen estos individuos.
Todo comienza con expectativas desmesuradas y poco realistas. Dado que nadie recibe un trato especial las 24 horas del día, la realidad acaba por frustrar tales exigencias. En lugar de ajustar su mentalidad, estas personas perciben los contratiempos cotidianos como ataques personales, lo que desata una profunda ira y amargura.
El estudio demostró que, para sobrellevar esa frustración, refuerzan su propia sensación de importancia personal con el fin de aliviar su ego herido. Ese impulso momentáneo del ego les hace sentirse mejor por un instante, pero no hace más que preparar el terreno para la siguiente decepción inevitable.
#18 Al volver, me encontré con que alguien había aparcado así junto a mí. (El coche negro es el mío)

El ciclo interminable de decepción no solo afecta la mente de la persona.
Según la Dra. Julie Exline, profesora de ciencias psicológicas en la Universidad Case Western Reserve, las consecuencias de esta actitud de privilegio conducen a relaciones rotas, discusiones constantes e incluso a una depresión profunda.
Cuando esperas constantemente un trato preferencial por parte de la vida, empiezas a tratar a quienes te rodean como obstáculos en lugar de como iguales.
«Gran parte de esta actitud se basa en la competencia: en ser mejor o merecer más que los demás. Realmente te enfrenta a la sociedad y puede llevarte a un gran aislamiento», explica la Dra. Exline.
En lugar de construir vínculos auténticos, las personas que se creen con privilegios especiales alejan a amigos y familiares con sus exigencias constantes. Terminan solas en un pedestal construido por ellas mismas, preguntándose por qué nadie quiere permanecer a su lado.
#19 Alguien me denunció ante Recursos Humanos por tener un vapeador en mi escritorio

Simplemente me reí y les mostré cómo funciona. Por suerte les pareció igual de gracioso, y dijeron que hablarían con la persona que lo reportó. Al parecer, Recursos Humanos les va a recomendar ser más minuciosos antes de reportar este tipo de cosas.
No tengo idea de quién me reportó, pero nadie me lo ha preguntado cara a cara, así que nunca tuve la oportunidad de aclararlo. Es realmente molesto lo ansiosa que es cierta gente en el trabajo por reportar las cosas más tontas.
#20 Parque público cerca de Toronto, Canadá. ¿Por qué la gente es tan cerda?












