Todos los días realizamos tantas tareas que nos olvidamos de ellas al instante. Cumplir con el plazo de entrega en el trabajo, recoger a los niños del colegio, reservar una mesa para cenar, pagar las facturas, hacer esto y lo otro; no es de extrañar que la cabeza nos dé vueltas al final de la semana.
Hagamos lo que hagamos, aunque lo hagamos voluntariamente, tenemos que seguir algunas reglas generales, a veces instrucciones estrictas o simplemente el sentido común para completar cada tarea. Pero ¿qué ocurre cuando una persona no solo hace lo que se supone que debe hacer, sino que lo hace de forma tan literal que modifica por completo la tarea inicial?
Llámalo sentido del humor, cumplimiento malintencionado, un error de comunicación o un error humano, pero una cosa está clara, de vez en cuando, la gente se toma las cosas al pie de la letra. A continuación,
Bored Panda recoge algunos de los ejemplos más divertidos para recordar a todos que más vale ser claro que lamentar. Más trabajos literalmente terminados te esperan en nuestro anterior post
aquí.