Los tatuajes de brujas pueden representarse de muchas maneras y se adaptan a cada personalidad. Generalmente, se asocian a lo femenino y sus connotaciones cambian de una cultura a otra. Entre sus significados más comunes se encuentran la rebeldía, la pasión, la lucha y la valentía.
En cuanto al diseño, estos no suelen ser muy innovadores: pueden ser de colores o negros para destacar los detalles; muchas veces se hace uso de la imagen típica que se tiene en el imaginario de estos seres mágicos, con sombreros puntiagudos y escobas. En sus composiciones pueden variar los elementos junto con los significados que aportan: una escoba de bruja (libertad, poder femenino), sombrero (conexión con planos superiores), tela de araña (el deseo de adquirir nuevos conocimientos), esqueleto y cráneo (centrarse en alcanzar objetivos), vela (mundo interior), búho (sabiduría, vínculo con la naturaleza), cobra (un peligro oculto cercano), caldera (pasado y presente, control de la vida, cambios), murciélago (lado espiritual).
Más allá de las implicaciones negativas que se tienen de las brujas, como villanas, seres feos y peligrosos y aliadas de fuerzas malignas, también son figuras asociadas a la libertad, el poder femenino y su incansable lucha.
No se tiene claro cuál es el origen del término bruja. Algunos creen que proviene del celta, otros que nace del latín; a fin de cuentas, es una palabra polisémica. Etimológicamente significa “mujer sabia” en todos los idiomas; esto era lo asociado, al principio, a las mujeres consideradas brujas.
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Todo cambió a mediados de la Edad Media; en este momento las brujas pasaron a ser las malas de la historia. Tras el paso de la peste negra y sus subsecuentes muertes y los cambios socioeconómicos que se fueron sucediendo, las mujeres quedaron relegadas al ámbito doméstico y la procreación. Las mujeres libre-pensadoras y que contaban con un oficio, como las curanderas, enfermeras, etc., eran criminalizadas y juzgadas. El estado y la iglesia quisieron tomar control sobre el cuerpo y el libre albedrío de las mujeres; todas aquellas que se iban contra lo esperado, eran acusadas de brujería. Se estima que fueron, al menos, 60.000 las ejecuciones, aunque podrían haber sido más.
El feminismo de los años 70 volvió a poner el foco en el proceso de caza de brujas y sus consecuencias, como el sometimiento y la sumisión de las mujeres. Las activistas de esos años se sintieron identificadas con aquellas mujeres que fueron contra el sistema patriarcal.
Hoy, el estigma de ser una mujer que no cumple con lo que la sociedad impone todavía une a un género a lo largo de siglos de lucha. El feminismo actual ha recuperado y revalorizado el concepto de bruja. Ha reivindicado a esta figura como una mujer libre, fuerte y rebelde, símbolo de empoderamiento y resistencia contra la opresión patriarcal. Ser una "bruja" implica abrazar la propia individualidad, la intuición, la autonomía y el poder personal. Las brujas feministas rechazan los roles tradicionales de género impuestos por la sociedad patriarcal y buscan construir una identidad libre de opresión.
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Además, este concepto se utiliza como una metáfora para celebrar la sabiduría ancestral de las mujeres y su conexión con la naturaleza, que, al identificarse como brujas, buscan recuperar una historia y una tradición que ha sido suprimida y desvalorizada por siglos, junto con prácticas espirituales y mágicas que se enfocan en el autoconocimiento, la sanación y la transformación personal.
¿Qué les parecieron estos tatuajes, Pandas? ¿Les gustaría llevar alguno de estos diseños en su piel? ¡No se olviden de votar por su favorito! ¿Qué opinan de la resignificación de la figura de la bruja del feminismo moderno? ¡Cuéntennos todo en la sección de comentarios!
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