Se consideraría poco profesional que un
terapeuta juzgara a un paciente. Después de todo, su trabajo consiste en aceptar a cada persona independientemente de su situación y ofrecer soluciones prácticas.
Sin embargo, algunos casos son tan desquiciados que estos
profesionales de la salud mental no pudieron evitar expresar su decepción silenciosa. Muchas de
estas anécdotas involucran a padres que han manipulado a sus hijos o que acuden a terapia con una actitud de "arregla a mi hijo". Y estas no son las
peores historias.
Espero que, a medida que leas esto, también adquieras más empatía y aprecio por lo que muchos
terapeutas experimentan en su profesión.