#1 Mi novia me regaló corazones con palabras para el día de San Valentín. ¡No tienen palabras!

Anteriormente, hablamos con la diseñadora gráfica residente en Portugal, Laura Vanagaite, que nos explicó cómo y por qué nuestra mente se deja engañar tan fácilmente por los envases engañosos. "Cuando vemos fotos únicas de alimentos y bebidas, nuestra mente crea la impresión de que el volumen del contenido es mayor de lo que realmente es". Esta anticipación se destruye en cuanto se abre el envase. "Y cuando descubrimos que la realidad es diferente, sentimos decepción".
A la pregunta de por qué se siguen vendiendo tantos envases engañosos en los pasillos de las tiendas, Laura dice que se trata de una hábil técnica de marketing. "Las marcas saben que las imágenes bonitas venden y que las fotos pegadizas con grandes productos crean la ilusión que ayudará a venderlo rápidamente".
#5 La etiqueta oculta el hecho de que el tarro está medio lleno, lo que hace pensar que el contenido es el doble

Diversos estudios han demostrado que los consumidores tienden a no notar la reducción del tamaño del envase en el momento de la compra porque la mayoría de nosotros no leemos la información sobre el contenido del envase, sino que utilizamos estimaciones visuales del volumen y el contenido del mismo. Además, muchos de nosotros somos compradores impulsivos y si el producto y su diseño tienen buena pinta, nuestro cerebro nos dice que va a saber bien, por lo que tomamos una decisión sin demasiado cuestionamiento.
#19 Cuando dijeron "Muffin con chispa de chocolate", no los tomé literalmente... Pero debería haberlo hecho



















