En 2017,
los investigadores de Cambridge observaron las interacciones de los niños de 12 años y sus mascotas en 77 hogares británicos. Se preguntó a los niños sobre la calidad de las relaciones con los miembros de su familia, incluidas las mascotas. Esa cualidad se calculó en cuatro dimensiones diferentes: satisfacción con la relación, sentimientos de compañerismo, comunicación y conflicto.
De esos parámetros, los niños informaron no solo de menos conflictos con las mascotas que sus hermanos, sino también más satisfacción. Esa es una forma educada y académica de decir que sentían un vínculo más fuerte con su mascota que con su hermano o hermana. Además, los investigadores notaron que en la jerarquía de mascotas, los niños estaban más vinculados con los perros.
Así que considera esta lista original de
Bored Panda como la siguiente reflexión: si crees que tus hijos no necesitan un perro, es que debes ser un gato. Ya que estamos con esto, echa un vistazo a una
recopilación de fotos que reunimos en el pasado para reafirmar esta reflexión también.