Entre los chistes, la comedia física y las imágenes graciosas de animales, hay numerosas razones por las que nos reímos. Pero ¿son los humanos la única especie que puede encontrar el humor en la vida?
Lo difícil es que los filósofos y psicólogos llevan mucho tiempo esforzándose por dar una definición exacta de lo que representa el humor.
A lo largo de los años han presentado numerosas teorías, siendo una de las más populares la “teoría de la incongruencia” del humor. En su nivel básico, esta teoría afirma que el humor surge cuando hay una incongruencia entre lo que uno espera que ocurra y lo que realmente ocurre, y esto incluye herramientas cómicas como los juegos de palabras, la ironía y los giros del destino.
Según esta definición, parece que la gran mayoría de los animales probablemente no tienen sentido del humor, ya que carecen de los mecanismos y redes cognitivas que les permitirían identificar tales incoherencias.
Una excepción conocida es Koko, la famosa gorila occidental de las llanuras que entiende más de 1.000 signos del lenguaje de señas y 2.000 palabras en inglés.
Este primate tan inteligente es conocido no solo por utilizar el lenguaje con sentido del humor al jugar con diferentes significados de la misma palabra, sino que también por entender la comedia física: se registró que ha dicho la palabra “perseguir” con señas después de atar los cordones de los zapatos de su entrenador y ha hecho ruidos de risa ante la torpeza de dicho entrenador.
Pero hay varios problemas con la teoría de la incongruencia del humor y otras similares, como que no tengan en cuenta que los chistes con remates predecibles también pueden ser graciosos y que ciertas cosas incongruentes no son divertidas.
Además, también parecen evadir las principales razones por las que nos reímos; que un amigo o un familiar nos haga cosquillas.





















