Algunos se rigen por las reglas,
otros las ignoran por completo sin pensarlo dos veces. Estos rebeldes no llegan a derrocar gobiernos ni a incendiar edificios. Simplemente hacen lo suficiente para ir contracorriente y expresar su opinión sin causar peligro ni destrucción.
Es el cachorro que arranca un cartel de "prohibido perros" y lo lleva por la calle en un acto de protesta perfecto; es la persona que bebe Pepsi en un vaso de Cocacola; o el trabajador que llena el cajón de los cubiertos con docenas de cucharas de plástico. Estos son los anarquistas del primer mundo que hacen la vida un poco más caótica y mucho más divertida para el resto de nosotros.
Su genialidad se exhibe a menudo en una galería online dedicada a celebrar a quienes se atreven a gritar: "¡No haré lo que me digas!". La página de
Anarquistas del Primer Mundo es un muro de audacia que va desde lo insignificante hasta lo desconcertante, pasando por lo ingenioso. Hemos recopilado sus mejores publicaciones para inspirarte a considerar las reglas como simples sugerencias de vez en cuando.