Romper con un amigo puede ser tan intenso como romper con una pareja, pero a menudo no sabemos cómo afrontarlo de forma saludable.
¿Deberíamos sentarnos a hablar formalmente y decirle: «No eres tú, soy yo»? ¿O deberíamos ir a terapia para intentar salvar la relación?
A veces nos quedamos en
amistades tóxicas hasta que la situación se vuelve insostenible, y la verdad es que no todas las amistades están destinadas a durar toda la vida.
Hace poco, alguien
preguntó en internet: «¿Qué puso fin a tu amistad con tu amigo de toda la vida?», y mucha gente compartió historias interesantes.
Algunas son dramáticas: discusiones, traiciones, mentiras. Otras son simplemente desgarradoras: amigos que se distancian o desaparecen sin dejar rastro.
Pero todas revelan algo: algunas amistades, incluso las más largas, cambian de maneras que no siempre podemos controlar.