La historia de amor entre Helen Mirren y Taylor Hackford demuestra que, a veces, el amor llega tarde en la vida.
La pareja se conoció en el rodaje del drama musical White Nights en 1985, donde Mirren protagonizó junto a Mikhail Baryshnikov y Hackford dirigió.
Fue un flechazo, ya que Mirren, entonces de 38 años, recordó en una entrevista que estaba furiosa después de que Taylor la hiciera esperar para su audición.
A pesar de este difícil encuentro inicial, comenzaron a salir en 1986 después de que Hackford se separara y solicitara el divorcio de su segunda esposa, Lynne Littman. El divorcio se formalizó en 1987.
En aquel entonces, Mirren era notoriamente escéptica con el matrimonio, comparándolo con un gusto que aún no había adquirido, como los "nabos".
Sin embargo, tras 11 años de noviazgo, la pareja se casó el 31 de diciembre de 1997 en una pequeña ceremonia cerca de Inverness, Escocia, lo que la hizo aún más especial, ya que coincidía con el 53º cumpleaños del director.
Mirren contó posteriormente que cambió de opinión al darse cuenta de que "estarían juntos para siempre", y que la pareja decidió casarse por razones legales y de planificación patrimonial, además de por su compromiso mutuo.
Helen y Taylor no tienen hijos biológicos en común.
Mirren siempre ha sido abierta sobre su decisión de no tener hijos, afirmando que "no tiene ningún instinto maternal" y que priorizó su carrera.
Sin embargo, ha sido una madrastra dedicada de los dos hijos de Hackford de sus matrimonios anteriores: el fallecido actor Rio Hackford y el músico Alexander Hackford.
En una entrevista de 2016 con
The Sunday Times, la actriz explicó que nunca se arrepiente de no haber tenido hijos: "Nunca sentí la necesidad de tener un hijo ni su pérdida... Siempre antepuse mi trabajo a todo".
"No era mi destino. Seguía pensando que lo sería, esperando que sucediera, pero nunca sucedió, y no me importaba lo que pensara la gente".
Mirren y Hackford llevan más de 40 años juntos y casi tres décadas casados.