En todo caso, Rob y Chris continuaron con su charla y hablaron de que: “el pseudo anonimato era algo bueno en muchos sentidos”.
“Así que pensé que podría crear un sitio en el que fuera posible que Chris se quejara y que, incluso si se volvía viral, no arruinaría su empleo ni su vida, ya que su nombre no estaría allí”, dijo el hombre a cargo del proyecto, al explicar sus orígenes.
Rob lleva un registro de cuántas personas envían sus confesiones, y se trata de unas 150 a 180 por semana.
No piensa mucho en el proceso por el cual selecciona las que incluirá en la cuenta. “[Mis elecciones] se basan en leer la lista y escoger las que creo que funcionarán. Las que realmente son divertidas o interesantes”, dijo. “O las que creo que al mundo les parecerán divertidas o interesantes”.
Si pensamos sobre ello, el método de Rob de seleccionar contenido es bastante meta. “Creo que leo mientras elijo cosas que la gente leería en Twitter, buscando las partes interesantes”, señaló. “Así que esto sería un Twitter previamente masticado”.
Pero, al tener tantas confesiones, administrar la cuenta lleva una gran cantidad de tiempo y esfuerzo. “Entro y salgo de la planilla (mientras hago otras cosas) durante todo el día, todos los días. Eso significa que he leído más de 3 millones de palabras (3.178.532) solo por escoger las confesiones”.
Rob dijo que sus seguidores interactúan más con las historias sobre trabajo, sexo y aquellas en las que pueden alegrarse por el mal ajeno, aunque la mayoría solo quieren leer sobre la condición humana.
“Actualmente, muchas de las cosas en línea están en medio de una terrible guerra cultural, en la que se nos intenta empujar de un lado para otro, pero Fesshole está (espero) un poco fuera de ello, en otro mucho en el que podemos existir, aunque sea tan solo por 5 minutos, donde solo nos reímos de lo que significa estar vivo. O donde nos sentimos un poco culpables por reírnos”, explicó, agregando que todos los lectores de Bored Panda son bienvenidos a seguir la cuenta.




















