No hay que ser físico cuántico para saber que el paso del tiempo es inevitable. Como resultado, esas finas líneas en tus mejillas se van volviendo más prominentes, y tu perro cada vez tarda más en atrapar la pelota. Cambiamos, y también nuestro entorno, y no hay mucho que podamos hacer al respecto.
Aquí hemos recopilado una lista de objetos, detalles y lugares desgastados, que el tiempo ha alterado sin remedio. Desde ositos de peluche a picaportes, o señales peatonales, estos son algunos de los ejemplos más interesantes.
Aunque no podamos parar el reloj, al menos podemos tomarnos una pausa para sentarnos a ver la belleza del paso del tiempo. Y si quieres ver más historias al respecto, no te pierdas nuestras
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