Una señal que nos revela que un gato se esconde cerca de nosotros es su maullido. La mayoría de los gatos son conocidos por sus perfectas voces: si ya tienen gatos, no necesitarán que se los aclaremos. Así que, si alguna vez se adentran en una bodega y escuchan un pequeño “miau” que proviene de alguno de los millones rincones del lugar, pueden estar seguros de que habrá estado dirigido a ustedes. Esto es así porque, según Trudi Atkinson, conductista de animales y autora, los maullidos son destinados para los humanos y no se dan al azar.
Hablamos con Atkinson para saber más sobre el complejo mecanismo de por qué y cómo maúllan los gatos, y nos contó algunas cosas verdaderamente interesantes. Primero: “El maullido es una vocalización que parece que se usa principalmente en la comunicación dirigida a los humanos, y mucho menos frecuentemente en la comunicación entre gatos (aunque, cuando se comunican entre sí, usan muchas otras vocalizaciones, como sonidos amistosos y gruñidos no tan amistosos)”, explicó Atkinson.
Agregó: “Por lo tanto, se cree que el maullido es producto de la domesticación y la socialización con la gente”.
Además, Atkinson explicó: “Cuando es dirigido a las personas, suele ser usado para saludar, para llamar la atención o para pedir comida, pero también puede tener otros significados, como indicar que el gato no se siente bien”.
“Pero un ‘miau’ no es una vocalización única. Los sonidos y el ‘significado’ de cada uno es diferente para cada gato, y también dependerá del contexto y del ‘mensaje’ que el gato está intentando transmitir”, dijo. Para nuestro asombro, Atkinson añadió que: “Se piensa que los gatos aprenden qué sonidos son los más efectivos a la hora de obtener lo que quieren o la reacción que desean de sus cuidadores humanos”.
Puede que los que tengan perros hallen esto interesante: Atkinson afirma que los maullidos son muy diferentes de las vocalizaciones de los caninos. “Un estudio hecho en 2005 halló que la mayoría de la gente podía identificar el significado o la intención del ladrido de un perro (por ejemplo, al ladrar para advertir sobre algo, porque sienten miedo, porque quieren jugar, etc.), aun cuando no conocían al perro o, incluso, cuando ni siquiera podían verlo”.
Por otro lado: “Otra investigación encontró que esto no ocurría con los maullidos de los gatos. El dueño podía ser capaz de interpretar los maullidos de su gato, pero esto era más difícil para otras personas. Estos dueños también eran mucho menos capaces de interpretar los maullidos de otros gatos”.
En pocas palabras, lo más usual es que los gatos maúllen para saludar, para pedir comida o para llamar la atención de sus cuidadores humanos. Sin embargo, no está del todo claro si un maullido demasiado fuerte o frecuente puede indicar que algo anda mal. “Depende mucho de cada gato y de la relación que tenga con su humano”, dijo Atkinson.
Si se preguntan si algunos gatos maúllan más que otros, Atkinson nos dijo que definitivamente existen gatos que vocalizan más. “Algunas razas pueden vocalizar más que otras, sobre todo los siameses, los birmanos y otros gatos orientales. Pero también varía mucho con cada individuo”. Y sí, cada gato tiene su propia voz para maullar, así que ¡podríamos inscribirlos para un X Factor de gatos!





















