#1 Recientemente, mi labrador de 10 años y medio aprendió a encontrar trufas. ¡Estoy muy orgulloso de él!

Como pueden ver en esta lista, los miembros de las comunidades “Foraging” y “Mushrooms” nunca pierden la oportunidad de recoger algunas cosas deliciosas. Pero ¿qué es lo que hace que la recolección sea una actividad tan emocionante y relajante?
Para saber un poco más sobre este tema y sobre lo que debemos tener en cuenta cuando nos adentramos en la naturaleza para recolectar frutos silvestres, hablamos con Diego Bonetto, experto en recolección. Este nativo de Italia, quien ha vivido en Australia desde mediados de la década de 1990, pasa su tiempo guiando novatos, chefs y otros profesionales a través de los parques y las afueras de Sídney para buscar ingredientes escondidos a simple vista.
#2 Comiendo pasta con hongos en soledad, tras no lograr convencer a mis familiares de que la probaran. Por favor, que alguien la aprecie conmigo

#3 Hice algunos cubitos de hielo con lilas recién recogidas. ¡Ansío tomar con ellos algunos cócteles durante el verano!

“La recolección de comida es nuestra habilidad más antigua”, le contó Bonetto a Bored Panda. “Como organismos, evolucionamos en lo que somos hoy al consumir cualquier recurso que estuviera disponible a nuestro alrededor”.
Este recolector profesional cree que, al practicar de nuevo este arte centenario, podemos volver a conectarnos con la naturaleza y reavivar nuestro vínculo con los antiguos rituales que nos hicieron lo que somos. “Al recolectar y consumir frutos silvestres volvemos a descubrir nuestro costado más salvaje, lo cual es enriquecedor”, agregó Bonetto.
Bonetto explicó que detuvimos o disminuimos la práctica de cosechar frutos silvestres de temporada durante las últimas generaciones. “Hace tres generaciones, la mayoría de la gente de todo el mundo continuaba recolectando bayas silvestres, hongos y vegetales. Hace dos generaciones, esta práctica se volvió vergonzosa, como si fuera algo que solo haría la gente pobre o del campo”.
Así que, en esencia, la recolección nos da comida gratis y nos evoca recuerdos que nos permiten revivir esa chispa perdida y fortalecer nuestro vínculo con la naturaleza. Pero, si no conocemos mucho sobre los hábitos y las prácticas de recolección o sobre las innumerables especies diferentes, comenzar con ello puede resultar desalentador.
Para aquellos que planean empezar a recolectar, Bonetto sugiere comenzar de a poco. “Al principio, aprende a reconocer 3 o 4 plantas que sean fáciles, como los dientes de león, las verdolagas o las moras. Una vez que las conozcas bien, ya te habrás acostumbrado a las características principales que ayudan a identificar a las plantas. También podrás usar esta habilidad para todas las otras plantas comestibles que quieras identificar”. El experto añadió que no existe mejor maestro que la curiosidad: “Nunca dejarás de aprender y de agregar nuevos saberes a tu conjunto de habilidades”.
#7 Esta es la época del año de las altas temperaturas y las uvas buenas. La casa de mi abuelo tiene unos grandes racimos de uvas

Además, Bonetto señaló algunas de las cosas más importantes que los principiantes deberían tener en cuenta cuando comienzan a recolectar. “El mejor sitio para recolectar es tu jardín: recolecta donde sepas qué se ha rociado allí, cuántos perros hay por esa zona y qué tan bien ha sido tratado el suelo en el pasado”.
Otro consejo sabio es asegurarse de que lo hemos identificado todo. “Asegúrate que sabes qué estás comiendo antes de hacerlo. Tómalo con calma, hay muchos libros y recursos en línea. Comienza de a poco, aprende y avanza a partir de allí”.
#10 Yo junto a las cestas que hice de ramas de sauce que recolecté. Ahora que el sauce ha comenzado a sacar hojas, las llevé para tomarles fotos

#11 Esto cuenta como recolección, ¿verdad?

#13 Hoy, tuve que pasar por el guardián de las moras del bosque antes de poder recogerlas

#14 Este año, ¡¡¡la temporada de frambuesas es una locura!!! ¡¡Están deliciosas!! Jamás las había visto así de grandes y sabrosas

#15 La primera piña de abeto noble de este año, en Dinamarca. ¡Tan tierna, tan deliciosa!

#16 Hoy, recolecté algunos hongos y luego un extraño primate me arrojó algunos brócolis

#18 Preparé helado de madreselva y estaba tan delicioso que casi me hace llorar










