Al momento de escribir este artículo, el proyecto “Great British Memes” tiene 924 mil seguidores en Facebook, 15 mil en Twitter y 1,6 millones en Instagram. Resulta fácil saber por qué estos memes son tan populares: la página habla sobre una gran variedad de temas, desde noticias actuales hasta bromas sobre la vida en Gran Bretaña, el aumento de los precios de prácticamente todo y chistes sobre el último primer ministro, Boris Johnson.
He vivido más de media década en el Reino Unido, así que, cuando se trata de la cultura británica, sé un poco sobre todo. Y, si hay algo que no conozco, veo un episodio cualquiera de Blackadder y dejo que Rowan Atkinson, Stephen Fry y Hugh Laurie expliquen estas cuestiones de forma muy graciosa. O, también, suelo volver a ver la trilogía Three Flavors Cornetto por enésima vez. Las pequeñas ciudades campestres tienen algo particular que nos hace reír de forma diferente, ¿verdad?
Personalmente, lo que se me viene a la mente cuando pienso en los británicos es su reservada cortesía, la calidez genuina que demuestran una vez que atravesamos su fría capa exterior (¿quizás ellos pensaban que yo era francés?) y la impresionante variedad de galletas y bocadillos que ofrecen junto a una taza de té (en caso de que se lo pregunten, Pandas, yo prefiero el Earl Grey con un poco de leche y sin azúcar).
Para comprender el humor británico de verdad, hay que ser fanático del sarcasmo y de la ironía y tener un fuerte sentido del cinismo. Además, lo ideal es que estén abiertos a reírse de ustedes mismos. El estar geográficamente separados del resto de Europa hizo que la gente tuviera otra perspectiva con respecto a enfrentar la vida.
Los británicos tienen una armada enorme y un deseo de conquistar el mundo, construyen parques hermosos y gigantescos y hablan sobre el clima mientras hacen fila para, bueno, prácticamente cualquier cosa. El humor británico es extremadamente universal y resulta fácil identificarse con él; pero, a su vez, también es muy personal y específico.




















