Desde las comedias de Shakespeare hasta el dominio del público de Billy Connolly, el toque de extravagancia galesa de Gavin & Stacey o la mirada práctica de Derry Girls a la vida de los años 90, el humor siempre ha sido fundamental en la narrativa del Reino Unido.
Pero si se le pide a un académico que describa el humor británico, es probable que encuentre dificultades.
El Dr. Ian Wilkie, profesor de actuación de la Universidad de Salford, afirma: “Después de enseñarles a estudiantes estadounidenses jóvenes, ellos consideran que el sentido del humor británico por excelencia es el de Monty Python, lo cual significa que tiende a ser un tanto surrealista, muy iconoclasta en cuanto a atacar grandes objetivos, muy tonto”.
Aunque algunos creen que el humor es un lenguaje universal, hay que señalar que cumple con un rol social y cultural particular. Es por esto que se pueden encontrar ciertas diferencias entre el sentido del humor en inglés y el sentido del humor en español.
Existen diferencias entre las estructuras del idioma, ya que las fórmulas de retórica en español e inglés son distintas. Al parecer, las audiencias de habla inglesa prefieren chistes concretos y la economía de las palabras. En cambio, el público en español tendrá más paciencia para llegar al remate del chiste.
En cuanto a los elementos culturales y sociales, el humor latinoamericano juega con la tensión de clase y remarca la resiliencia popular. En Estados Unidos, aunque esto también se ve, se suele responder más a los roces entre las políticas de identidad y la interseccionalidad.
En América Latina, además, el humor parece ser más directo, agresivo y visceral. El público de habla inglesa prefiere la ironía, la sorpresa y el sarcasmo.
A pesar de esto, se puede decir que la globalización juega un papel importante en construir puentes entre los elementos del humor de varias culturas.





















