YOU WONT BELIEVE: Normas raras padres 3 | Mind Blowing Facts
#1

- No nos dejaban ver Rugrats porque la forma en la que hablaban los adultos era “vil”.
- Me recogieron de una pijamada a la 1 a.m. y me azotaron frente a mis amigos porque hallaron una foto de Britney Spears escondida debajo de mi litera, lo que llevó a la regla de que solo se permitían las radios cristianas.
- Me castigaron durante un mes debido a un episodio de Ren y Stimpy, lo que llevó a la regla de que no se me permitía ver Nickelodeon.
- Los Power Rangers eran, obviamente, satánicos, así que eso estaba prohibido.
- En séptimo grado, llevé a casa una tarea sobre la evolución y mi papá la quemó y le llevó las cenizas a mi maestro de ciencias. Allí fue cuando comenzó la regla de “solo se permite la ciencia aprobada por Dios”.
- La regla de “no hacer ruido luego de las 8 p.m., lo que incluye el sonido del microondas y andar en puntas de pie, o serás interrogado” no fue dicha explícitamente, pero la comprendí muy bien.
- Durante la escuela secundaria, me obligaron a usar camisetas de Jesús mientras estaba con mis amigos skaters, lo que hizo que me molestaran por años y que llevó a una regla obvia: si te decimos que algo no ocurre, entonces no es posible que ocurra.
La lista continúa…
Las personas religiosas son malditamente raras.
Este hilo viral de Reddit nos demostró que, en muchos casos, un exceso de cuidado y atención también puede ser perjudicial para los hijos y puede evitar que formen relaciones familiares saludables. No permitir que los integrantes de una casa decidan por sí mismos o fijar límites autoritarios y absurdos lleva a que muchos jóvenes resientan este tipo de crianza llevada a cabo por padres sobreprotectores, también conocidos como “helicopter parents”.
Para definir qué clase de comportamientos son los que definen a este tipo de padres, Carmen Martínez Conde, doctora en Sociología y coordinadora de un máster en Orientación Familiar Educativa, le dijo al diario El correo: “Sobre todo, son cuestiones de actitud, de no dejar hacer, de no permitirles que hagan cosas propias de los niños o incluso de no mostrar a los hijos asuntos menos agradables o malos”. Con estas normas que los padres les imponen a sus pequeños, se buscaría crear: “Un entorno aséptico en el que no pasa nada, en el que todo está bien”, pero que, claramente, estaría muy alejado de cómo son las cosas en realidad.
#2
#3
#4

Según esta experta en crianza y en sociología, una de las razones por las que los padres imponen reglas estrictas y controladoras a sus hijos es porque temen que se hagan daño físicamente, por ejemplo, al montar una bicicleta o al explorar su entorno y caerse. Pero, muchos de estos papás sobreprotectores también temen que sus hijos sufran daños emocionales o psicológicos, y eso es lo que los lleva a ocultarles o prohibirles cosas como las que hemos leído en esta lista, tal como la niña que le temía a la simple vista de una botella de cerveza o a los pequeños que no tenían permitido el contacto con personas fuera de su círculo familiar religioso.
A pesar de que, seguramente, muchos de estos padres solo tenían buenas intenciones para sus hijos en mente, estas actitudes resultan más que perjudiciales para el desarrollo de los chicos: “No les dejan emprender ni descubrir y, además, les enseñan un aspecto poco realista de la vida”, comentó Martínez Conde. “La dependencia excesiva que tienen los hijos hacia sus padres los lleva a convertirse en adultos inseguros”, lo cual también les dificulta que se inserten en la sociedad como adultos independientes.
#5

Ambos, en esa época, teníamos 32 años…
#6

Entonces, ¿qué podrían hacer los padres para evitar ser sobreprotectores y para lograr que sus hijos se desarrollen de la mejor manera? Pues bien, la experta recomienda hablar francamente con ellos, siempre usando palabras que sepamos que pueden comprender. Así, si enfrentamos dificultades económicas o emocionales, no tenemos por qué ocultárselas, aunque la especialista aconseja que tampoco los agobiemos con nuestros problemas. El foco debería estar en compartir la situación con los pequeños para que ellos la entiendan y puedan desarrollar empatía.
Asimismo, añadió que lo apropiado en la crianza es: “Transmitir a nuestros hijos que las adversidades, si se afrontan en familia, son más llevaderas”. Martínez Conde afirmó que la crianza desde la prohibición y los límites, sin hacer hincapié en los aspectos positivos de la vida y de las relaciones familiares, no es lo ideal, y aconsejó a que los papás eduquen: “No desde el miedo al fracaso y al error, sino desde la esperanza de que los nuevos comienzos son posibles”.
#7
Me reí porque pensé que estaban bromeando, pero la niña dio un berrinche porque yo no me iba a la cama. Ellos no bromeaban. Obviamente, me acosté, pero ¿qué rayos?
Al día siguiente, los padres me dijeron que sería mejor si regresaba a la universidad un día antes. Sí, no tenían que decírmelo, ¡adiós!
Mi compañera pensó que yo era una idiota.
También me reí de ella.
#8

#9

#10

En teoría, existía un proceso de aprobación para no cumplir con esa regla. Básicamente, mis padres debían hablar con esa persona y asegurarse de que creyeran las mismas cosas en las que ellos creían.
En la práctica, casi nadie aprobaba ese proceso y los pocos que lo hicieron se descalificaron a sí mismos una vez que la verdadera interacción comenzaba.
#11

#12

Cuando se graduaron, los padres “vaciaron la cuenta” como regalo de graduación. Así que, básicamente, con lo único que se quedaron fue con un recordatorio de cuánto costaban como personas.
#13

Nunca podría hacerle algo así a nadie.
#14

#15

#16

Esperé a que se fuera al baño, tomé el frasco de pepinillos, lo llevé a la habitación de mi primo y jugamos Nintendo mientras nos comíamos todos los pepinillos.
#17

#18

Sus revistas decían que la comida procesada era mala, así que no dejó que mi amigo usara la procesadora de comida que había recibido en Navidad (juro que no estoy inventando esto).
Al haber oído una vez que “usar el microondas” era como “bombardear a la comida”, no permitía que nadie estuviera en la cocina mientras el microondas funcionaba. Debías programar el temporizador, presionar el botón de encendido y, luego, correr hasta la sala de estar hasta que oyeras el pitido.
Leyó que más personas mueren por rayos que por picaduras de abejas (no sé si sea cierto, ella solía leer todo tipo de m****a, así que quién sabe). Ella conocía muchos apicultores y algunos de ellos habían muerto por picaduras de abejas, así que dedujo que las muertes por rayos eran bastante comunes. Cuando una tormenta eléctrica comenzaba (y, en el suroeste de Missouri, esto es bastante común), hacía que todos se sentaran en medio de la sala de estar. No era suficiente con estar puertas adentro. Debían estar varios metros lejos de las ventanas cerradas.
Mi amigo, prácticamente, vivía en mi casa.
#19

#20

