La música era una gran fuente de unidad para los yugoslavos, y la gente disfrutaba géneros desde el folk al disco o al rock, cuyos artistas provenian de distintas etnias y religiones. Serbios, croatas, macedonios, bosnios y montenegrinos compartían el escenario para crear bella música, junto con romaníes llenos de duende y artistas albanos que traían sonidos incluso más exóticos y únicos.
Esta época fue gloriosamente captada en estas portadas de discos tan "horteras", que, como la mayoría de discos de los 70 y 80 de cualquier país, ahora nos parecen ridículos. ¿No nos crees? Echa una ojeada por ti mismo y dinos qué te parecen en los comentarios.