Sinceramente, a veces sacarse una foto "normal" está sobrevalorado. ¿Para qué quedarse ahí parado con las manos a los lados cuando podrías estar saltando en el aire, fingiendo sostener un edificio, o doblado como un pretzel humano?
En algún momento, la gente decidió que posar para las fotos debería ser menos sobre verse bien y más sobre ser inolvidable. Y, francamente, nos ha beneficiado. Desde ilusiones ópticas perfectamente sincronizadas hasta poses que no tienen ningún sentido, pero que de alguna manera resultan divertidas, estas fotos demuestran que un poco de creatividad y la disposición a parecer ridículo pueden convertir cualquier instantánea en una joya.