Para saber más sobre lo que se nos pasa por la cabeza cuando sentimos el impulso de comprar cosas que no necesitamos o que no tenemos el dinero suficiente para comprar, Bored Panda se contactó con el profesor Michael R. Solomon, quien amablemente compartió con nosotros sus pensamientos respecto al consumismo y nuestro comportamiento en relación a él. Michael es profesor de marketing en el Instituto de Negocios Haub de la Universidad de Saint Joseph, así como también un reconocido conferenciante internacional y autor de múltiples libros. Pueden chequear su último libro: “Los nuevos camaleones: Como conectar con los consumidores que desafían la categorización”, el cual profundiza en algunos de los tópicos de los que se habla en este artículo.
#2 Al fin, algo que nos gusta a todos

#3 Bonita vista

Michael argumenta que, en un día típico, los consumidores se encuentran expuestos a miles de mensajes comerciales. “No le prestamos atención a la mayoría de ellos, y tampoco actuamos de forma inmediata sobre ellos. Sin embargo, parte de esta información queda guardada en la memoria y puede activarse en otro momento si nos encontramos con una ‘situación desencadenante’ que pueda hacer aparecer una nueva necesidad como, por ejemplo, una conversación con un amigo o, tal vez, encontrarnos con un mensaje similar durante otro día”, explicó.
Es más, generalmente no compramos nada hasta que se active una necesidad por ello, desarrolló el experto en consumo.
#4 Me compré una baraja de color negro mate con la que no puedes saber qué carta tienes a no ser que la mires directamente

Curiosamente, las cosas que consumimos en particular pueden decir mucho sobre nosotros. “Hay numerosos estudios que apoyan la idea de que nuestras compras reflejan nuestra personalidad y necesidades, por ejemplo, una persona extrovertida puede llegar a elegir coches o colores más llamativos que una introvertida”, desarrolló Michael.
Y explicó que, de hecho, “en muchos casos estos productos son parte de lo que se denomina como ‘yo extendido’ y tanto nuestras posesiones personales más importantes y vínculos con grupos sociales, partidos políticos o subculturas musicales son parte de nuestro autoconcepto. Usamos expresiones como ‘eres lo que usas, lo que comes, la forma en la que conduces, etc’, ¡y la verdad es que es mucho más cierto de lo que la mayoría cree! Nuestras elecciones de consumo (comida, ropa, música) a menudo suelen ser una expresión de nuestros valores, prioridades y personalidades”.
Pero nuestro impulso de gastar en ciertas cosas también depende de cuestiones más profundas que van más allá de las influencias externas, como los anuncios que solemos ver. Esto tiene que ver con el autoconcepto de cada persona, el cual, según Michael, es un trabajo en proceso.
“Es algo que se refina de forma constante mientras medimos nuestra valía o competencia en distintas dimensiones como, por ejemplo, la capacidad intelectual, desempeño atlético, contextura física, etc. Pero estos juicios solo pueden llegar a producirse si nos comparamos con algún estándar.
“Esta esa razón por la que el proceso de comparación social es tan importante”, explicó Michael y continuó: “Está en nosotros decidir con quién compararnos”.
No obstante, Michael afirma que el problema es que los medios a menudo nos ofrecen un punto de comparación inalcanzable, el cual hace que nos encontremos en una búsqueda constante para alcanzar un estándar que ni siquiera existe en la vida real.
#11 Imprimí una estatuilla de Sísifo para que empujara los rollos de papel higiénico de la estantería de mi baño por toda la eternidad

















