Ryan Ashley es una artista del tatuaje, emprendedora y prominente figura cultural nacida en Pensilvania. Más allá de su trabajo principal, que consiste en realizar deslumbrantes tatuajes, también es dueña de dos tiendas de antigüedades en Pensilvania. También fue ganadora de la octava edición de Ink Master, lo que la llevó tiempo después a convertirse en la presentadora de otros programas de televisión.
En la actualidad, Ryan se dedica completamente a su maternidad. Se casó con el tatuador Arlo DiCristina con quien tuvo una hija llamada Atheus en el año 2020. La sesión de fotos sobre su embarazo que realizaron para Ink Magazine, así como también otras publicaciones, recibieron una respuesta ampliamente positiva y el feed de Instagram de Ryan se llenó rápidamente de fotografías familiares mucho más cálidas y adorables.
En la cultura occidental, los tatuajes fueron considerados tabú durante mucho tiempo. Solían presumirlos los marineros y los criminales, y este tipo de arte siempre permaneció dentro de la cultura underground. No existió un acontecimiento aislado que provocara un cambio de percepción pero, a lo largo de los años, los tatuajes se convirtieron en un signo de rebeldía, independencia y libertad con respecto a las normas culturales. Y aunque todavía existen opiniones muy sensibles sobre este tema, muchos han aceptado a los tatuajes como una forma de expresión que no tiene nada que ver con el estatus social, la posición económica o los antecedentes penales.
Pero sin importar lo que piense el Occidente, los tatuajes han existido desde hace mucho tiempo. El antecedente más antiguo que existe sobre una persona tatuada fue un cuerpo que se encontró congelado en los Alpes y que data del año 3250 a.C., el cual fue llamado Ötzi. En la antigüedad, el arte de los tatuajes se practicaba mayormente en la región de austronesia, donde desarrollaron técnicas de tatuaje avanzadas en torno al año 1500 a.C. En otras palabras, los tatuajes pueden ser una de las formas más antiguas de arte que existen. Algunas cosas que podríamos llegar a pensar que existieron desde mucho antes que los tatuajes como, por ejemplo, el teatro, la literatura y otras formas de arte son, en realidad, creaciones mucho más recientes. Por esta misma razón, sería una gran equivocación decir que los tatuajes son un “fenómeno cultural reciente”.




















