Cuando todo el mundo empieza a sentir la tristeza del otoño, los padres se enfrentan a nuevos retos desde que los niños vuelven a las aulas. Al fin y al cabo, es una época conflictiva para las mamás y los papás de todo el mundo. Por un lado, es una oportunidad para relajarse por fin y saber que su pequeño será el problema de otra persona al menos durante una parte del día. Por otro lado, echarán de menos a estas hermosas criaturas y sus interminables travesuras.
Pero para los niños que no han flexionado sus neuronas en meses, puede resultar desalentador. Se han levantado más tarde, han jugado al aire libre y han vivido todo tipo de aventuras durante el verano, así que los cambios de septiembre pueden ser perturbadores. Sin embargo, según la doctora Rachel Busman, ex directora del Centro de Trastornos de Ansiedad del Child Mind Institute de Nueva York, es fundamental evaluar cómo se siente el niño. "Mantén una conversación breve y abierta. Puedes decir: "¿Qué te pasa por la cabeza cuando piensas en el colegio?", dijo a Parents.
La Dra. Busman señaló que volver a las rutinas diarias no será un problema si los padres se preparan de antemano. "Algunas cosas serán fáciles y otras pueden ser difíciles. Pero tras un periodo de adaptación inicial, los niños se adaptarán".
Volver a una rutina de sueño saludable es una forma de facilitar a los niños el cambio. La experta explica que adelantar gradualmente la hora de acostarse media hora cada semana antes de que empiece el colegio ayudará en la transición. Sin embargo, es importante asegurarse de que los niños sepan que esta decisión no está sujeta a debate. "Sé firme y clara: 'Sé que te ha gustado quedarte despierto hasta tarde, y puedes hacerlo un poco los fines de semana. A partir del lunes, la hora de acostarse será a tal hora'", añade la Dra. Busman.
Si tu hijo rechaza la idea, propón actividades divertidas antes de acostarse, como leer o poner música, para demostrar que la hora de acostarse es algo que se espera con impaciencia. Y si eres padre de varios peques, lo mejor es que sea una experiencia individual. "Los niños anhelan un momento en el que se sientan el centro del universo, así que haz que sea algo especial entre tú -o quien tenga el turno de acostarse- y ellos", sugiere el Dr. Busman.
Otro reto que puede parecer intimidante para los niños es estar separados de sus mamás y los papás. Por supuesto, esto puede ser una preocupación temporal porque pueden adaptarse rápidamente mientras están rodeados de otros niños y participan en actividades atractivas. Pero para aliviar el cambio, la doctora Laura S. Olivos, psicóloga del Olive Tree Center for Child and Family Psychology de Miami Beach, aconseja probar un triple enfoque para tratar la ansiedad por separación en tus hijos.
Según la Dra. Olivos, lo mejor es empezar por crear rutinas estructuradas para equilibrar el sistema nervioso. Por ejemplo, puedes diseñar un horario visual lleno de colores que permita a tu pequeño conocer las actividades y tareas del día. Después, deja que tu hijo tome decisiones en su rutina para que pueda sentir que tiene el control y ser más autónomo.
"Lo tercero que yo haría es normalizar las preocupaciones y ofrecerles herramientas que puedan utilizar para afrontarlas", dice el doctor Olivos. Entre ellas, el mindfulness (o conciencia plena), los ejercicios de respiración o cualquier otra cosa que ayude al niño a calmarse. "Anímales a respirar a través de su ansiedad. Y diles que estás orgulloso de ellos por haber superado esto".
Para algunos padres, éste también puede ser un momento emotivo. Estar separado de tu hijo puede parecer un viaje caótico lleno de preocupaciones e innumerables giros, y puede ser increíblemente duro. Pero seamos sinceros, ¿qué se hace cuando las cosas de la vida son muy exigentes? Reírse de ellas, por supuesto. Porque la risa es la mejor medicina y la mejor manera de tomarla es reírse a través de los divertidísimos chistes que las mamás y los papás comparten en Internet y que hablan de la verdad de la crianza de los hijos.





















