Cuando éramos niños, éramos curiosos por naturaleza y extremadamente impresionables. Absorbíamos el mundo como pequeñas esponjas observando e imitando todo lo que hacían nuestros padres. Inconscientemente, la mayoría de nosotros también adquirimos algunos comportamientos extravagantes en el camino que resultaron ser... un poco extraños.
Lo creas o no, puede que incluso nos deslicemos por la vida sin darnos cuenta de estos tontos rituales, pero bueno, es algo que hacemos. Sólo que cuando crecemos y empezamos a crear relaciones significativas con la gente que nos rodea, compartir nuestros recuerdos de la infancia, que creíamos que eran perfecta y totalmente normales, nos lleva inevitablemente a miradas confusas y a unas cuantas cejas levantadas.
Así que, sin más preámbulos, vamos a profundizar en este hilo viral de la escritora y editora de humor
Kristen Mulrooney que nos llevó a una divertidísima montaña rusa en la que este fenómeno se puso sobre la mesa. Resulta que miles de amigos y cónyuges al tanto de los presuntos comportamientos ordinarios de sus seres queridos se armaron de valor para decirles que, en realidad, son todo menos normales. En
Bored Panda hemos reunido algunas de las respuestas más divertidas para compartirlas con todos vosotros, así que seguid desplazándoos. No olvides votar tus historias favoritas y compartir tus propias experiencias con nosotros en los comentarios.