Internet puede ser un lugar agradable o malo. A veces, incluso ambas cosas a la vez. Todo depende de dónde se mire.
Por ejemplo, la
maternidad. Sumérgete en artículos, foros y redes sociales y encontrarás una
mezcla de consejos sinceros, debates acalorados y dramas francamente extraños. Ya se trate de un debate sobre el coste de las guarderías o de una triste campaña de marketing multinivel, estos espacios pueden ser
solidarios y absurdos a partes iguales.