Además de descubrir que la gente prefiere la compañía de sus mascotas a la de sus mejores amigos, se enteraron de que el 79% de los encuestados echaba de menos a sus mascotas cuando viajaban fuera de casa, y alrededor del 25% se sentía perdido sin su compañero de viaje. Mientras tanto, la mitad pensaba que la presencia de su mascota podría haber mejorado sus vacaciones.
Además de los beneficios ya mencionados, nuestro apego a las mascotas tiene que ver con su indefensión y vulnerabilidad. Como humanos, sentimos que estos seres frágiles requieren nuestra atención, ayuda y preocupación, de forma similar a lo que sentimos por los niños.
De hecho, es menos probable que sintamos empatía por los adultos porque ellos pueden defender fácilmente sus derechos o defenderse del peligro, mientras que los animales son incapaces de hacerlo por sí mismos.
También está la necesidad de amor incondicional. Los humanos queremos a alguien que nos quiera pase lo que pase, que no tenga expectativas y que siempre se alegre de vernos, estemos de mal humor o no. Necesitamos a alguien que nos conozca de verdad, que pueda comunicarnos algo sin mediar palabra y con quien no temamos ser juzgados. Mientras tanto, en las relaciones entre personas, esas cosas pueden ser difíciles de encontrar; por eso a menudo cubrimos esa necesidad con animales de compañía.
El vínculo con los animales también es irrompible, lo que no siempre ocurre con los humanos. Cuanto más tiempo pasas con tu mascota, más crece la conexión. Si necesitas una prueba de ello, no tienes más que echar un vistazo al querido Hachiko, que esperó a su dueño en la estación de tren mucho después de que éste falleciera.





















