No importa lo que nos muestren Top Chef y MasterChef: lo cierto es que no todos nacimos para cocinar. Y eso está bien. Encontramos formas de lidiar con ello, como pedir comida, comer afuera, encontrar la felicidad en una pareja que sepa cocinar u optar por platos ya hechos o tan sencillos que hasta un niño podría hacerlos.
No obstante, los más valientes se atreven a jugar con su talento culinario (o, mejor dicho, con la falta de él) y se adentran en una aventura en la cocina. ¡Sorpresa! Con frecuencia, sus platos salen mal y ocurren varios accidentes; pero, oigan, nunca se sabe si nunca se intenta. Y, si nunca se intenta, ¡nunca se aprende!
#1 A la izquierda, mi pizza; a la derecha, el organismo unicelular de mi esposo…

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#4 Era el turno de cocinar de mi esposo… Fui a la cocina por un segundo. Me dijo que no teníamos más pan rallado. Le respondí que no era problema, que podía usar galletas saladas como sustituto

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#5 Intenté hacer limonada púrpura… En cambio, terminé con agua de trapo sucio

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#6 Puede que hayan pensado: “Oh, qué adorable, ¡un niño intentó decorar galletitas de Halloween!”. No. Yo lo hice. Un hombre adulto con una profesión y cero habilidades artísticas

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#8 Una Leche Normal Partió Un Vaso En Dos E Hizo Que Explotara Leche Por Toda La Cocina

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#10 Mi novia me dijo que nunca había cocinado pescado antes. No esperaba hallar bacalao revuelto

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#15 Acabo de pasar las últimas 3 horas cocinando para la familia que venía de visita… Pero trajeron su propia comida para cenar

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#19 Mi esposo me pidió si podía calentar el croissant y me dijo que lo quería bien crujiente… Creo que lo logré

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