La pereza es un sentimiento al que nadie es inmune. Sin ton ni son, puede hacer que de repente seamos incapaces de levantarnos de la silla para coger el mando a distancia y cambiar de canal o doblar la colada que lleva dos días seguidos llamándonos desde la secadora.
Pero la pereza, que a menudo parece surgir de la nada, no se apodera de nosotros porque sí. Según el Dr. Daniel Marston, psicólogo licenciado especializado en terapia cognitivo-conductual, la pereza está relacionada con lo «valiosa» que nos parece la acción que nos da pereza hacer.
#7 Nada como un retrete roto en medio de la acera para recordarme lo bonito que es el barrio en el que vivo.

#8 La gente sale del cine y deja su basura cuando hay papeleras vacías a la salida

En un artículo para Psychology Today, el Dr. Martson señaló que la pereza está relacionada con el nivel de motivación que sienten las personas con respecto a una tarea u otra, y con qué comportamientos consideran que merece la pena esforzarse.
«Es muy posible que la 'pereza' no sea el resultado de un rasgo específico de la personalidad, sino más bien que las situaciones en sí no presenten a la persona la motivación suficiente para esforzarse con la energía necesaria. Estas son las situaciones que no hacen que las partes del cerebro que ponen en marcha el esfuerzo energético 'entren en acción'», escribió el experto.
(Ahora ya tienes una excusa para la próxima vez que te dé pereza hacer algo: no es culpa tuya; simplemente, tu cerebro pensó que la tarea no merecía la pena).
#10 Como conserje esto me cabrea más que la mayoría de las cosas. ( Papelera sobrecargada porque los empleados son demasiado perezosos para caminar por la habitación hasta la papelera vacía)

#12 Mis padres son la razón por la que odio el tabaco. Y no lo limpian nunca

El Dr. Martson continuó señalando que, a veces, cuando a la gente se le pide que haga algo, puede que piense que ese «algo» no merece la pena. En consecuencia, pueden ser consideradas perezosas por otras personas, para quienes la misma tarea no sería gran cosa, de ahí que no les dé «pereza» hacerla.
«Si no hay una conexión directa entre hacer algo y la importancia de hacerlo, entonces es menos probable que una persona lo haga», señaló Martson, y añadió que los individuos que no ven ningún beneficio en lo que se les dice que hagan suelen ser los más propensos a ser considerados “vagos”.
«Todo con moderación» es una frase conocida por algo. Los efectos positivos de ser un teleadicto a veces no deben utilizarse como excusa para dejar de hacer o cuidar tus tareas. Las imágenes de esta lista muestran claramente que las personas perezosas pueden hacer la vida de los demás innecesariamente difícil o provocar situaciones que son simplemente molestas (y a veces incluso antihigiénicas, ugh).
#19 Querido cartero, no me vuelvas a hacer esto. No cabía, no se podía sacar, tuve que abrirlo ahí mismo

Si crees que esta lista te ha dado la motivación que necesitabas para no ser demasiado perezoso para hacer algo, ¡hazlo! ¡Hazlo ya! Creemos en ti.
Si no es así y quieres sentirte mejor por ser un poco perezoso, echa un vistazo a esta lista de personas que admiten lo perezosos que son, o a esta otra de personas que llevan la pereza a otro nivel; ambas te harán sentir mejor.
















