Se dice que no hay
pregunta estúpida. Y aunque en algunas situaciones (al empezar un nuevo trabajo, por ejemplo, o al aprender una nueva asignatura en la escuela) tienen razón, algunos podrían argumentar que la afirmación no siempre es cierta.
Por ejemplo, las
preguntas de esta lista. Desde preguntas que van seguidas de una repentina toma de conciencia unos segundos después, hasta
preguntas de personas que permanecen intactas ante tal toma de conciencia, la lista demuestra que algunas preguntas pueden ser
tontas después de todo. Si aún no estás seguro de ello, sigue leyendo para ver dichas preguntas, pero házlo bajo tu propia responsabilidad, ya que podrían provocarte algún que otro lagrimeo impulsivo.